El paso de Chiche Gelblung por Ámbito: la convocatoria de Julio Ramos y el giro para un medio económico

La llegada de Chiche Gelblung a Ámbito fue una apuesta de Julio Ramos para ampliar la agenda del diario. Con una página propia, el periodista llevó historias, personajes y temas de la vida cotidiana a una redacción marcada por la economía y las finanzas.

Por ámbito.com7 min de lectura
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El paso de Chiche Gelblung por Ámbito: la convocatoria de Julio Ramos y el giro para un medio económico
El paso de Chiche Gelblung por Ámbito: la convocatoria de Julio Ramos y el giro para un medio económico

La llegada de Chiche Gelblung a Ámbito fue una apuesta de Julio Ramos para ampliar la agenda del diario. Con una página propia, el periodista llevó historias, personajes y temas de la vida cotidiana a una redacción marcada por la economía y las finanzas.

Dos personalidades fuertes del periodismo se encontraron en Ámbito: Julio Ramos y Chiche Gelblung. El director del diario le abrió un espacio propio para hacer información general y Chiche respondió con una fórmula que combinaba personajes, historias y provocación.

Julio Ramos incorporó aChiche Gelblung a Ámbito Financiero. El encuentro entre dos personalidades fuertes de la gráfica dio lugar a una experiencia singular: un periodista acostumbrado a desafiar los límites desembarcó en un diario económico y recibió espacio para hacer información general, con temas populares, cotidianos y vinculados con la economía de bolsillo.

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Para entender el paso de Chiche Gelblung por Ámbito hay que empezar por Julio Ramos. El fundador y director del diario tenía una característica que atravesaba su manera de hacer periodismo: le gustaban las personalidades fuertes, los periodistas con mirada propia y, sobre todo, aquellos capaces de discutirle al poder y también de discutir dentro de una redacción. Chiche encajaba en ese perfil.

Para entonces, Gelblung ya tenía una larga historia en la gráfica. Había trabajado durante años en Editorial Atlántida, había dirigido Gente, pasado por Editorial Perfil y vivido en España, donde trabajó como corresponsal. A su regreso al país comenzó una etapa de reinvención profesional, que incluyó la radio y nuevamente los diarios.

Fue entonces cuando Ramos lo incorporó a Ámbito Financiero. El encuentro entre ambos tenía, además, un elemento inevitable: Ramos y Chiche eran dos provocadores. Dos periodistas con carácter, acostumbrados a tener una opinión propia y a no pasar inadvertidos.

Ramos y Gelblung en Rusia.

La llegada de Chiche significó algo particular para Ámbito. En un diario construido alrededor de la economía, las finanzas, los mercados y la política, Gelblung encontró un espacio para hacer algo diferente. Ramos le abrió la puerta para desarrollar una sección de información general.

No se trataba simplemente de agregar algunas noticias de espectáculos o policiales. Chiche llevaba al diario su propia manera de mirar la realidad: buscar personajes, historias, situaciones inesperadas y temas que pudieran conectar con la vida cotidiana de los lectores.

Con el tiempo, aquella experiencia se transformó en dobles páginas con temas populares y cotidianos, muchos de ellos vinculados con lo que podía llamarse la economía de bolsillo. Así lo recordó años después Hugo Ferrer, al reconstruir su trayectoria. Era, en cierto modo, una combinación inesperada: Chiche Gelblung dentro de Ámbito Financiero. Y funcionaba.

El aporte de Chiche no consistía solamente en llevar temas ajenos a la agenda económica. Su mirada permitía encontrar la economía detrás de historias que, a primera vista, parecían no tener nada que ver con ella. La vida cotidiana, los hábitos de consumo, los personajes, los cambios sociales, las costumbres y las historias curiosas podían convertirse en información. Ese era uno de sus grandes atributos como periodista: encontrar una noticia donde otros todavía no la estaban buscando.

El propio Gelblung explicó años después que su vínculo con la gráfica siempre había sido especial. "Yo soy de la tinta", dijo en una entrevista publicada por Ámbito. Y recordó que durante su etapa en el diario escribir nuevamente representó un desafío personal después de mucho tiempo alejado de esa tarea.

Gelblung no podía trabajar en un medio sin dejar su marca. Su carrera había sido construida sobre una fórmula que combinaba audacia, personajes, investigación, provocación y una permanente búsqueda de la noticia. Había comenzado muy joven en Gente y allí había construido una escuela de trabajo basada en la insistencia, la búsqueda de información y la convicción de que no había preguntas imposibles. En Ámbito trasladó parte de esa lógica.

Ya no estaba solamente en una revista de actualidad. Estaba en uno de los grandes diarios económicos de la Argentina. Y allí consiguió algo que pocos periodistas hubieran podido hacer: incorporar una mirada popular y cotidiana sin perder la identidad del diario.

La relación con Julio Ramos tenía todos los ingredientes para ser intensa. Ramos había construido Ámbito alrededor de una personalidad editorial muy marcada. El diario no solamente hablaba de economía: también tenía una mirada propia sobre la política, los negocios y el poder. Chiche, por su parte, nunca había sido un periodista dispuesto a pasar inadvertido. El resultado fue una convivencia entre dos estilos fuertes.

Ramos le daba espacio a Chiche porque sabía que podía generar algo diferente; Chiche aprovechaba ese espacio para hacer periodismo a su manera. La relación no estuvo exenta de discusiones y cruces. Pero quizás justamente allí estaba parte de la fórmula: en una redacción donde las personalidades fuertes podían chocar, también podían aparecer ideas que no hubieran surgido de otra manera.

El paso por Ámbito llegó después de años particularmente intensos para Gelblung. Había dirigido Gente durante la dictadura y su actuación en aquellos años quedó posteriormente atravesada por fuertes cuestionamientos. Él mismo reconoció décadas después las decisiones tomadas durante aquel período y explicó que se trataba de un contexto en el que, según su propia mirada retrospectiva, muchos medios habían asumido una lógica de enfrentamiento.

Después de aquella etapa, su carrera atravesó distintos cambios. Pasó por Perfil, vivió en España, regresó al país y buscó nuevos espacios para continuar trabajando. Ámbito fue parte de esa reconstrucción, fue una puerta hacia lo que vendría después: la radio, la televisión y una nueva etapa de enorme exposición pública.

En 2012, Gelblung dio una entrevista con este medio, donde repasó su experiencia eso años y habló de su caracter. "Siempre lo señalan como un provocador y de buscar el morbo" fue la pregunta, a lo que contestó:

"Ninguna de las dos calificaciones me molesta. En todas las miradas periodísticas hay algo de morbo. Cuando fue la voladura de los trenes de Atocha en España, el diario La Nación publicó una foto donde había mutilados. Esa fue una publicación de una realidad dramática, que tiene morbo. Hay gente que le gusta ver cosas con morbo. Yo no soy buscador del morbo; si la realidad lo impone, lo muestro".

Cuando le preguntaron si se arrepiente de algún hecho en su trayectoria, dijo: "Sí, miles de veces. Recuerdo cuando hicimos la reconstrucción del caso Cabezas. Quemamos una cabeza de cordero para probar que la bala no se había derretido dentro de la cabeza: Me arrepentí, fue muy impactante y duro".

En gráfica, recordó el episodio de la foto de Mirtha Legrand tomando sol en Gente, algo que generó gran revuelo en la época. "La foto que publiqué en la revista Gente de Mirtha Legrand, se la veía en malla con celulitis. Tenía 24 años y estaba al frente de la redacción y la mandé. Con el tiempo pensé: ¡qué jodido, eso no se le hace a una mujer! Hoy tengo una mirada más comprensiva, pero no me gusta autocensurarme ni censurar. No hay temas prohibidos en el periodismo".

El paso de Chiche por Ámbito puede leerse como un intercambio. El diario le abrió un espacio para desarrollar una mirada propia, pero Chiche también dejó su marca en Ámbito. Su presencia amplió la agenda y llevó a sus páginas personajes, historias, polémicas y escenas de la vida cotidiana que convivieron con la información económica y financiera.

En un diario acostumbrado a hablar de mercados, empresas, precios y política económica, Chiche aportó otra forma de mirar la realidad: encontrar la historia detrás de los números y convertir aquello que parecía ajeno a la economía en una noticia.

Fue una experiencia singular para la prensa económica de aquellos años y, justamente por eso, quedó en la memoria de quienes hicieron el diario. Julio Ramos no convocó a Chiche para que se adaptara al molde de Ámbito. Lo llamó porque sabía que tenía una voz propia y le dio el espacio para eso. Y Chiche hizo lo que mejor sabía hacer.

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