Senasa refuerza la batalla contra la garrapata bovina
El organismo actualizó el Plan Nacional de Control Integrado y Erradicación de la Garrapata del bovino. La nueva estrategia adapta las medidas sanitarias según las zonas afectadas, incorpora más herramientas de control y busca proteger las áreas libres del parásito.

El Senasa actualizó el marco normativo del Plan Nacional de Control Integrado y Erradicación de la Garrapata del bovino, una plaga que sigue siendo una preocupación para la ganadería argentina.
La medida apunta a mejorar las estrategias sanitarias según la situación de cada región. El objetivo es combatir la presencia del parásito en las zonas afectadas y, al mismo tiempo, resguardar las áreas que se mantienen libres de garrapata.
La garrapata bovina, conocida técnicamente como Rhipicephalus microplus, puede afectar la sanidad y la productividad de los rodeos. Además, está asociada a enfermedades como babesiosis y anaplasmosis, que generan pérdidas económicas y complicaciones sanitarias para los establecimientos ganaderos.
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El nuevo plan plantea estrategias diferenciadas por zonas. Esto permite aplicar medidas más ajustadas a cada territorio, teniendo en cuenta los niveles de infestación, el riesgo sanitario y las condiciones productivas de cada provincia.


Uno de los cambios centrales es la incorporación de herramientas de control integrado. Además del uso de tratamientos garrapaticidas, el Senasa pone el foco en alternativas como el control biológico y la incorporación de biotipos bovinos con resistencia natural al ectoparásito.
La estrategia también busca evitar el uso desordenado de productos veterinarios, ya que la aplicación intensiva o incorrecta puede favorecer la resistencia del parásito a los tratamientos.
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Con esta actualización, el organismo intenta ordenar el trabajo sanitario entre Nación, provincias y productores. La meta es reducir el impacto de la garrapata, sostener la producción ganadera y evitar que el problema avance sobre zonas libres.


