Novillos más pesados: la genética gana terreno en la ganadería argentina
Un estudio del INTA Cuenca del Salado analizó cómo la selección de toros de mayor tamaño puede ayudar a producir animales más pesados para faena. La clave, advierten los especialistas, está en lograr más kilos sin perder eficiencia reproductiva ni aumentar demasiado los costos de alimentación.

La ganadería argentina busca responder a un nuevo escenario productivo: mercados que demandan animales más pesados y sistemas que necesitan mejorar sus resultados sin resignar eficiencia.
En ese contexto, especialistas del INTA Cuenca del Salado analizaron el impacto de incorporar genética orientada a producir bovinos de mayor tamaño dentro de una misma raza. El objetivo fue determinar si esta estrategia permite obtener novillos más pesados sin comprometer el desempeño de los rodeos de cría.
El trabajo advierte que seleccionar toros de mayor tamaño puede generar novillos con más peso de faena, pero también produce vacas con mayores requerimientos nutricionales. Ese punto es central: si la alimentación no acompaña, pueden verse afectadas la precocidad y la eficiencia reproductiva de las futuras madres.
Según los datos relevados por el INTA, por cada 100 kilos adicionales de peso vivo de la vaca, el consumo aumenta alrededor de 1,7 kilos de materia seca por día. Ese incremento puede traducirse en terneros más pesados al destete, aunque no siempre mejora la eficiencia del sistema.
El estudio plantea que las vacas más grandes suelen destetar más kilos en términos absolutos, pero proporcionalmente producen menos en relación con su propio peso y requieren más forraje por cada kilo adicional de ternero.
Por eso, los técnicos remarcan que la estrategia no pasa simplemente por buscar animales cada vez más grandes. La clave está en encontrar un biotipo equilibrado, capaz de combinar peso de faena, fertilidad, eficiencia productiva y adaptación al ambiente.
En sistemas pastoriles como los de la Cuenca del Salado, esa definición resulta decisiva. La genética puede aportar más kilos, pero solo si se ajusta a la disponibilidad de recursos forrajeros, al manejo del campo y a la rentabilidad de cada establecimiento.
