Tucumán apuesta al café como nuevo motor agroindustrial: proyectan una cosecha 200% mayor para 2027
El cultivo avanza en la región pedemontana, ya obtuvo sus primeras cosechas comerciales y comienza a posicionarse en el segmento de especialidad. Productores estiman que la provincia podría desarrollar entre 6.000 y 7.000 hectáreas y abrir una nueva cadena de valor con potencial exportador y generación de empleo.

Tucumán busca abrir un nuevo capítulo en su matriz productiva con el desarrollo del cultivo de café. Después de cuatro años de experiencias comerciales, las primeras cosechas comenzaron a mostrar resultados de calidad y los productores proyectan un crecimiento del 200% en el volumen recolectado durante 2027.
El objetivo es avanzar desde las primeras plantaciones hacia la conformación de una industria capaz de abastecer el mercado nacional y, a futuro, acceder a destinos internacionales.
La iniciativa se concentra principalmente en la franja pedemontana, desde Tafí Viejo hasta La Cocha, donde las condiciones de suelo, temperatura y exposición solar ofrecen características favorables para el desarrollo de las plantas. José Luis Palacios, propietario de Vivero Citrus y proveedor de plantines para productores de Tucumán y otras provincias, explicó que la primera plantación comercial importante se realizó hace cuatro años y que, desde entonces, se sumaron nuevos emprendimientos.
"Nosotros elegimos las variedades de café más famosas en el mundo", señaló Palacios, quien destacó la inscripción de Geisha en el Registro Nacional de Variedades Vegetales. Se trata de una de las variedades más reconocidas en el mercado internacional de cafés de especialidad y, según explicó, fue la primera variedad de café registrada en el país.
"Es la primera que se inscribió en la Argentina", remarcó sobre Geisha. La apuesta también incluye otros materiales genéticos seleccionados con asesoramiento de especialistas de Brasil, Colombia y Perú, que evaluaron las condiciones climáticas y de suelo de Tucumán para recomendar variedades con posibilidades de adaptación.
El desarrollo ya superó la etapa experimental. Los productores obtuvieron sus primeras cerezas de café y comenzaron a procesar los granos en una planta ubicada en Lules, donde trabajan con la producción de los principales establecimientos que impulsan el cultivo en la provincia.
"Estamos procesando los granos de mis dos socios, que son los dos principales productores, los que más tienen plantado café hasta estos momentos en Tucumán", detalló Palacios.
La primera cosecha fue adquirida por una empresa del sector, que destacó su calidad y la posibilidad de incorporarla al segmento de cafés especiales. "La empresa que nos compró nos dijo que tiene una muy buena calidad y que entra, por supuesto, en los cafés de especialidad", contó.
El desafío de desarrollar una industria propia
La cadena productiva requiere infraestructura industrial específica. Una vez recolectada, la cereza debe ingresar al procesamiento en un plazo máximo de 12 horas para preservar sus condiciones. Primero se separa la pulpa mediante una despulpadora; luego se seca la semilla, se retira el pergamino con una trilladora y finalmente se obtiene el grano verde que puede pasar a las tostadoras industriales.
"Inmediatamente ya tiene que entrar a un proceso. La mitad del negocio del café es en el campo: se planta la planta, se espera dos años y medio o tres, y de ahí se empieza a cosechar cada vez más kilos por año", explicó el productor.
Palacios hizo hincapié en que la producción agrícola es apenas una parte de la cadena. "Si no existe ese proceso industrial no existe el café, porque hay que tostarlo", advirtió.
Ese proceso representa una oportunidad para integrar nuevas actividades a la economía provincial. Actualmente, prácticamente la totalidad del café que consume la Argentina proviene del exterior, por lo que la producción tucumana podría convertirse en una alternativa para las empresas tostadoras que hoy trabajan con materia prima importada, entre ellas Cabrales, La Virginia, Villa Rica y Cinco Hispanos.
"El 99% del café que se toma en Argentina tiene origen importado", señaló Palacios. En ese contexto, consideró que Tucumán tiene posibilidades de desarrollar un producto competitivo tanto para el mercado interno como para la exportación. "Estamos obteniendo muy buenas notas de calidad en el café en taza", afirmó.
Una cosecha que podría crecer un 200%
Las proyecciones de crecimiento son uno de los principales indicadores del potencial que observan los productores. Para 2027 esperan cosechar un 200% más que durante este año. A medida que las plantas alcancen mayor madurez, además, se incrementaría progresivamente el rendimiento por hectárea.
"A medida que pasen los años va a ser más cantidad la presencia del café tucumano en la Argentina", sostuvo Palacios. Y agregó que las tostadoras industriales podrían encontrar en la producción local una alternativa al abastecimiento externo: "Posiblemente a ellos les salga más barato que importarlo".
De todos modos, aclaró que el objetivo central es sostener los estándares del producto. "Siempre con la calidad como primera medida y como primer fin. Es un café de calidad, o sea, un café de especialidad", enfatizó.
Palacios estimó que Tucumán cuenta con una superficie potencial de entre 6.000 y 7.000 hectáreas aptas para este cultivo, distribuidas a lo largo de una franja de aproximadamente 150 kilómetros. Incluso mencionó la posibilidad de reconvertir tierras actualmente destinadas a la caña de azúcar, siempre dentro de las condiciones y regulaciones ambientales correspondientes.
"Tenemos una franja de aproximadamente 150 kilómetros desde los valles altos de Tafí Viejo y toda la zona pedemontana hasta La Cocha. Hay una gran posibilidad de hacer varias hectáreas", explicó.
Entre las ventajas que identificó mencionó las condiciones climáticas y la composición del suelo. Según describió, los sedimentos y la materia orgánica arrastrados durante miles de años desde las montañas generaron características favorables para el desarrollo de las raíces.
"Para aprovechar los nutrientes del suelo más el clima que nosotros tenemos en esa zona nos va a permitir seguir funcionando bien con nuevas plantaciones", señaló.
El empleo rural, otro factor de la apuesta
Aunque provincias como Jujuy y Misiones también comenzaron a explorar el desarrollo del café, los productores tucumanos consideran que la experiencia acumulada durante los últimos cuatro años les permitió avanzar antes en la consolidación de esta actividad.
"Nosotros ya hace cuatro años que estamos en el tema del café", remarcó Palacios, al comparar el recorrido provincial con las experiencias que comienzan a desarrollarse en otros distritos.
Otro aspecto relevante es el impacto sobre el empleo rural. A diferencia de otros cultivos con mayores niveles de mecanización, la cosecha del café se realiza manualmente, una característica que abre oportunidades de trabajo en las zonas productoras.
"Es un cultivo que socialmente va a ayudar mucho porque la cosecha del café es manual, igual que la del arándano, igual que la frutilla", explicó.
Y concluyó: "Es un alivio más para la sociedad trabajadora, se le va a dar más trabajo a la gente y eso es muy importante como una obra social".
La apuesta tucumana apunta así a incorporar un nuevo cultivo a su estructura agroindustrial, con una cadena que involucre producción primaria, procesamiento, comercialización y eventualmente exportación. El crecimiento de las próximas cosechas y la capacidad de desarrollar infraestructura industrial serán determinantes para transformar las primeras experiencias en una actividad económica de escala.
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