Racing recibe a Atlético Tucumán con el clima más tenso de los últimos años

La "Academia" llega última en su zona, con cuestionamientos a la dirigencia y la necesidad de reaccionar contra el "Decano".

Por Marcelo Androetto4 min de lectura
Compartir
Racing recibe a Atlético Tucumán con el clima más tenso de los últimos años
Racing recibe a Atlético Tucumán con el clima más tenso de los últimos años

Resumen para apurados

Quién te ha visto y quién te ve. Racing Club, campeón de la Copa Sudamericana 2024 y de la Recopa 2025 se aprestaba este domingo a recibir a Atlético Tucumán desde el sótano de la tabla de la zona B del torneo Clausura, aquejado de males futbolísticos y tensiones institucionales diversas.

Con solo una victoria en el certamen, en la primera fecha como local de Gimnasia y Esgrima, la "Academia" se aferra a la ilusión de una remontada furiosa que le permita meterse en los playoffs, habida cuenta de que obtener un cupo en la próxima Sudamericana por tabla anual parece ser ya una quimera.

También te puede interesar: Frío y cielo nublado: así estará el clima en Santiago este domingo

Curiosamente, la principal esperanza para los meses que quedan hasta el brindis de fin de año, es que el equipo de Juan Pablo Vojvoda consiga el título de la Copa Argentina. Racing está a tres partidos, claro que su rival en cuartos será nada menos que Boca. Y en una eventual final, la "Acadé" podría toparse con Atlético Tucumán.

"El clima va a estar muy espeso, ni hablar si perdemos con Tucumán", afirmó José, un ingeniero químico socio de Racing desde que era un bebé. "Con Milito está todo mal", agregó.

Qué paradoja. El Milito de Racing, de nombre Diego, campeón dos veces como jugador en dos etapas y también dos veces como mánager, hoy es un presidente cuestionado incluso por aquellos que lo votaron a fines de 2024.

Fue raro: el inefable Víctor Blanco, con 10 años muy buenos en la conducción del club, terminó perdiendo las elecciones incluso habiendo ganado sobre el final de su gestión la Sudamericana, el primer título internacional en 36 años.

El desgaste de la década le pasó factura. Y Milito, con su idolatría, supo capitalizar tal agotamiento y la necesidad de cambio. Con todo, la ahora oposición igualmente sumó el 40 por ciento de los votos, lo cual implica un delicado equilibrio en la política interna.

En fin, las expectativas eran muy altas. Milito se animó a prometer que iría por la Libertadores, llegó a semis por primera vez en 27 años, pero el principal título continental le fue esquivo, resultó casi una condena.

A todo esto, se le sumó el tema Gustavo Costas. Milito no podía sino ratificar en su puesto al técnico campeón, convertido a esa altura en leyenda. Le renovó por un año y luego le firmó un contrato por tres, lo cual hace unos días confesó como un error.

Esa especie de "doble comando" entre Costas y Milito no podía terminar bien, más allá de la alegría iniciática de la Recopa obtenida ante Botafogo. En diciembre de 2025, llegó a la final del Clausura, a la postre perdida agónicamente, por penales, frente a Estudiantes.

Y después de unos años con un plantel que era sindicado al nivel de Boca y River, Racing tuvo un baño de realidad, económicamente cayó en la cuenta de que no tenía posibilidades reales de sostener ese gasto. Jugarles de igual a igual y ganarles a los brasileños fue lindo mientras duró.

Ya en 2026, con un plantel campeón desmantelado, a Racing no le dio el combustible ni siquiera para avanzar de ronda en la Sudamericana, desplazado por el Caracas.

Chau Costas, hola Vojvoda. Y al nuevo entrenador también se le hizo cuesta arriba, con excepción de la Copa Argentina, en la que avanzó otras dos rondas. En la tercera fecha del Clausura, Racing cayó como local ante Tigre y la gente estalló contra el presidente, al que le endilgan la culpa de no haber contratado refuerzos a la altura de los que se fueron.

"Todo se fue a la m…, estamos en el puesto 23 entre 30 en la tabla anual", afirmó Adriana, que se animó a desafiar el frío extremo de la noche dominical para ir a alentar al equipo que definió como "su vida".

Ante tanto desgaste interno, Milito volvió a hablar después de ocho meses de silencio. Se declaró como el máximo responsable del mal momento del equipo y reconoció que Racing no puede estar donde está.

Uno de los orgullos del ex Inter de Milán es el avance en las obras del Centro de Alto Rendimiento que está en Ezeiza, un proyecto que arrancó con la gestión anterior, lo cual implica una política de club.

Pero la gente quiere resultados en el fútbol. Y en ese sentido, el choque con Atlético para este Racing se transformó en un choque de peso simbólico más que cuantitativo, para salir de la malaria y calmar los ánimos.

Las posibilidades reales de no jugar una copa internacional, por primera vez desde 2011, supondría un golpe muy importante para este club, que gusta denominarse como el "Primer Grande".

En este sentido, el "Decano" es apenas el primer escalón de una escalera de varios escalones que dejará a Racing mejor o peor parado, de cara a su principal compromiso en septiembre, el próximo día 27 frente al "Xeneize", en busca de semis de Copa Argentina. Y con una hipotética clasificación a la próxima Libertadores, una vez más, como la zanahoria delante del carro dirigido por Milito.

  • #deportes
  • #racing
  • #recibe
  • #atletico
  • #tucuman
  • #clima
  • #mas
  • #tenso
  • #ultimos
  • #anos
  • #tucumán

Te puede interesar

Newsletter · Lunes y jueves

La radiografía económica del norte, en tu casilla.

Análisis, indicadores y decisiones de negocio. Para empresarios, productores e inversores del norte argentino. Sin spam.

Te suscribís y podés cancelar cuando quieras.