¿Qué puede hacer un videojuego por tu empresa? Mucho más que entretener

Lautaro Juárez y Andrés Gutiérrez mostraron que los videojuegos también pueden educar, capacitar trabajadores y acercar una empresa a su público.

Por María José Monteros3 min de lectura
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¿Qué puede hacer un videojuego por tu empresa? Mucho más que entretener
¿Qué puede hacer un videojuego por tu empresa? Mucho más que entretener

Resumen para apurados

Pepsiman corre, esquiva obstáculos y junta latas mientras todo a su alrededor remite a Pepsi. No aparece un anuncio que interrumpa la partida: la publicidad es el propio juego. "Es como si Pepsi hubiera dicho: 'Quiero hacer una publicidad de dos horas que la gente juegue por voluntad propia'", explicó Andrés Gutiérrez.

El ejemplo apareció durante "¿Qué puede hacer un videojuego por tu empresa?", una de las charlas relámpago de la Expocon 2026. La pregunta del título permitió que Andrés y Lautaro Juárez sacaran a los videojuegos de su lugar más conocido para llevarlos a una clase, una capacitación laboral o un stand.

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Ambos son jóvenes desarrolladores y cofundadores de Pi Studio, un estudio independiente tucumano de animación y videojuegos. Juárez trabaja como productor, tutor y programador técnico, mientras que Gutiérrez estudia Ingeniería en Sistemas y se especializa en gameplay y mecánicas.

Su propuesta parte de una diferencia sencilla: una persona puede escuchar una explicación y olvidarla rápidamente, pero cuando necesita usar esa información para avanzar, deja de ocupar el lugar de espectadora. "Para poder comprenderlo tiene que estar interactuando", resumió Juárez.

Uno de sus proyectos fue "En el Nombre de la Ley", un videojuego educativo pensado para acercar a estudiantes al funcionamiento del Poder Legislativo. A través de distintos desafíos, los jugadores conocen cómo se elabora una ley y aprenden a distinguir una opinión, una noticia falsa y una norma.

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En lugar de recibir toda la información de una vez, el jugador debe tomar decisiones, observar qué ocurre y volver a intentarlo si se equivoca.

Ese mismo mecanismo puede hacer más dinámica una capacitación empresarial. Juárez habló de simuladores para aprender a operar maquinaria pesada, trabajar en minería o pilotar un avión. Antes de enfrentarse a una situación real, el trabajador puede practicar un procedimiento dentro de un entorno virtual, cometer errores y reconocer sus consecuencias sin exponerse a un peligro.

El videojuego no reemplaza necesariamente la enseñanza o la práctica, pero permite ensayar algo que una presentación, un manual o un video solamente pueden mostrar.

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En una feria empresarial la interacción también cambia la experiencia de una marca.   "Estamos todos compitiendo por la misma atención", señaló Gutiérrez al hablar de las exposiciones. Entre pantallas, folletos, promotores y carteles, conseguir que alguien se detenga frente a un stand es desafío.

Un juego corto puede romper esa dinámica. Una persona intenta superar un récord, sus amigos se acercan para mirar y otros visitantes quieren saber qué está sucediendo. "Las personas que antes intentábamos atraer ahora forman parte del stand", explicó.

No hace falta desarrollar una aventura extensa. La experiencia puede durar apenas 30 segundos, siempre que la mecánica comunique aquello que la empresa quiere transmitir. Si una marca busca hablar de velocidad, el jugador debería experimentarla; si quiere demostrar resistencia, el desafío debe permitir ponerla a prueba.

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Poxipol lo hizo mediante un juego en el que los participantes golpeaban con un martillo y comparaban su fuerza con la resistencia del adhesivo. El atributo del producto no se explicaba en un cartel: se convertía en una acción.

Detrás de esas posibilidades también aparece un mercado para estudios jóvenes como Pi Studio. Empresas, escuelas e industrias pueden necesitar videojuegos sin proponerse ingresar al mundo del entretenimiento. Quizás solo buscan que una idea complicada sea más fácil de entender, que una capacitación permita practicar o que alguien quiera quedarse unos minutos más frente a una marca.

Eso puede hacer un videojuego por una empresa: transformar algo que antes se miraba o escuchaba desde afuera en una experiencia de la que las personas quieran formar parte.

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