Preocupación en Wall Street: directivos y grandes accionistas muestran el mayor pesimismo en 21 años
Según el accionar de los directivos y principales accionistas respecto de las acciones de sus empresas cotizantes, no habían sido tan pesimistas en más de 20 años. Para algunos analistas es una señal de advertencia sobre la evolución del mercado bursátil.

Según el accionar de los directivos y principales accionistas respecto de las acciones de sus empresas cotizantes, no habían sido tan pesimistas en más de 20 años. Para algunos analistas es una señal de advertencia sobre la evolución del mercado bursátil.
Wall Street: inquietud por la pasividad de los "insiders".
Los mercados internacionales siguen danzando al son del rally, con sus más y sus menos, y según lo que acontezca en el Golfo Pérsico y con los negocios vinculados con la fiebre de la inteligencia artificial (IA). Así frente a cada suba resurgen tibias advertencias de probables estallidos de distintas burbujas y viceversa frente a magros balances corporativos y movimientos en el mercado de bonos. Sin embargo, si algo monitorean analistas e inversores, no es solo el andar de los principales gestores del mundo, que obviamente marcan tendencia, sino también el accionar de los llamados "insiders", que son los CEO y principales directores y ejecutivos y accionistas de las compañías que cotizan en Wall Street.
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Sin duda se trata de las personas con mejor información, privilegiada, de las corporaciones listadas. En tal sentido, el analista Mark Hulbert de MarketWatch alertó que durante julio los "insiders" vendieron muchas más acciones de sus propias compañías de las que compraron, hasta llevar uno de los principales indicadores de sentimiento de "insiders" a su nivel más bajista de las últimas dos décadas. Vale destacar que este comportamiento resulta relevante, precisamente, porque los ejecutivos disponen, en principio, de un conocimiento más profundo que el resto del mercado sobre la evolución operativa, las perspectivas de ganancias y los riesgos de sus empresas.
Uno de los que más ha estudiado el comportamiento de los "insiders" es el profesor de finanzas de la Universidad de Michigan, Nejat Seyhun, quien diseñó un indicador que mide el porcentaje de compañías con compras netas por parte de directivos y consejeros sobre el total de empresas que registraron alguna operación interna. Sobre el cierre del mes pasado este indicador se situaba en el 14,8%, marcando el nivel más bajo de los últimos 21 años. O sea, mide el número de empresas con compras netas por parte de directivos y consejeros, expresado como porcentaje del total de empresas que registraron compras o ventas por parte de dichos directivos. Los estudios de Seyhun dan cuenta que los directivos y consejeros de las empresas se enteran de las malas noticias sobre sus compañías antes que el público, así pueden evitar pérdidas si venden rápidamente, pero estas ventas conllevan problemas.
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Con respecto a lo visto el mes pasado, además del índice de las empresas con compras netas de insiders (del 14,8%), el académico tiene otro referido a las grandes compañías con compras netas que dio 3,2%, lo que refleja pesimismo en especialmente intenso en las "large caps" (compañías de gran capitalización).
Según Hulbert, el dato no implica necesariamente una caída inmediata del mercado bursátil, pero sí refleja una falta de confianza excepcional entre quienes mejor conocen las empresas.
Cabe señalar que las ventas de "insiders" no siempre deben interpretarse como una señal bajista ya que un directivo puede vender acciones por motivos fiscales, diversificación patrimonial o necesidades personales. De todos modos, las investigaciones de Seyhun indican que estas ventas adquieren una relevancia mayor cuando coinciden con un mercado en descenso. De ser así, los ejecutivos estarían señalando que no confían lo suficiente en una recuperación rápida como para posponer sus ventas.
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Sobre el dato de julio, Hulbert considera que la señal resulta especialmente significativa después de un mes complicado para segmentos de elevado crecimiento. Vale recordar que el índice de semiconductores de Filadelfia llegó a entrar en territorio bajista durante julio, reflejando las fuertes correcciones sufridas por algunas de las acciones más vinculadas a la inteligencia artificial.
Ahora bien, también destaca que el deterioro del sentimiento de los "insiders" no es nuevo dado que lleva varios años debilitándose. De acuerdo con datos del portal InsiderSentiment, el indicador de compras netas se ha situado por debajo de su promedio histórico durante la mayoría de los meses de los tres últimos años. A pesar de ello, Wall Street, ha mostrado una notable resistencia. Explica que las ventas internas superiores al promedio no impidieron que los principales índices continuaran avanzando durante buena parte de ese periodo, lo que demuestra que el comportamiento de los directivos no es una herramienta precisa para anticipar el momento exacto de una corrección. Por eso señala que puede funcionar como advertencia de valoración o de deterioro de las expectativas, pero no necesariamente como una señal inmediata para vender. Vale destacar que la cautela de los "insiders" ha sido prematura durante los últimos años, aunque la intensidad actual de las ventas aumenta el riesgo de que el mercado termine reflejando ese pesimismo.
A la hora de observar dónde se concentra el mayor pesimismo de los "insiders", de los datos surge que es en el grupo de las grandes compañías, sobre todo, entre las empresas de mayor capitalización. El indicador de Seyhun da cuenta que de todas las grandes compañías en las que se registraron compras o ventas de acciones por parte de directivos durante julio, solo el 3,2% presentó compras netas. Esto indica que la diferencia entre ventas y compras es especialmente notoria entre algunas de las empresas que más peso tienen en los índices bursátiles. Según explica, el dato puede reflejar que los "insiders" consideran exigentes las valoraciones alcanzadas, que anticipan una moderación del crecimiento o que prefieren reducir exposición después de las importantes revalorizaciones acumuladas. No obstante, el análisis debe realizarse compañía por compañía, dado que las ventas automáticas programadas, las remuneraciones en acciones y las circunstancias personales pueden distorsionar la lectura agregada.
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Con relación a las compras, resulta interesante ver dónde se concentraron: en los sectores defensivos, siendo el consumo básico la principal excepción. Los "insiders" de este sector se han mostrado recientemente más optimistas, registrando compras netas de acciones. También aparecen señales favorables, aunque más limitadas, en materiales y servicios públicos (utilities). Sin embargo, la preferencia por el consumo básico y las utilities tampoco ofrece una señal completamente tranquilizadora ya que estos sectores suelen comportarse mejor en términos relativos cuando los inversores anticipan una desaceleración económica o una corrección del mercado. Por tanto, las compras internas podrían interpretarse no solo como una señal de infravaloración sectorial, sino también como un movimiento defensivo, advierte.
Entonces, el indicador de julio pasado más bien debe tomarse como una advertencia y no una señal definitiva de venta. Por lo tanto, el comportamiento de los "insiders" debe considerarse como una pieza adicional dentro del análisis de mercado, junto con las valoraciones, las ganancias corporativas, la liquidez, las tasas de interés y el posicionamiento de los inversores.
Hulbert concluye que el mínimo de 21 años en el porcentaje de empresas con compras netas constituye una señal difícil de ignorar, especialmente porque coincide con una mayor volatilidad y con correcciones intensas en algunos de los segmentos más especulativos del mercado. Sin embargo, los directivos también se han mostrado cautos durante buena parte del último mercado alcista sin que sus ventas provocaran inmediatamente una caída generalizada. Por ende, la conclusión más razonable es que el margen de seguridad del mercado se ha reducido, las ventas internas no permiten anticipar cuándo llegará una corrección, pero sí sugieren que quienes conocen mejor las compañías no consideran especialmente atractivos los precios actuales. Sentencia así que cuanto más se prolongue la divergencia entre unas bolsas resistentes y un sentimiento interno extremadamente negativo, mayor será el riesgo de que el mercado termine cediendo ante esa presión.
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Seyhun explica que en sus estudios encontraron pruebas sólidas de que estas ventas tienden a preceder a una caída importante en el valor de la empresa: cuando un directivo vende acciones a su empresa, efectivamente está transfiriendo las pérdidas a la compañía y a sus inversores públicos. Sin embargo, a pesar de sus hallazgos, la SEC ha tendido a asumir que las transacciones de los directivos con la corporación son especialmente fiables y les ha concedido exenciones parciales de la legislación sobre operaciones con información privilegiada. También resalta que gran parte de la literatura sobre el uso de información privilegiada también pasa por alto esta estrategia.
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