Planta comunitaria busca abrir mercados

Además de ampliarlo, busca mejorar la producción y poner en valor la diversidad agrícola de la Puna.

Por LILIANA ALFARO6 min de lectura
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Planta comunitaria busca abrir mercados
Planta comunitaria busca abrir mercados

La planta de acondicionamiento y empaque de cultivos andinos de la comunidad de Casti, trabaja junto a productores también de Yavi e Inti Cancha, y avanza con éxito. Cuenta con habilitaciones del Senasa y acompañamiento técnico de Inta que le permiten comercializar en todo el país, y busca mejorar la calidad y acceso a nuevos mercados.

Durante años, los agricultores de la región de Yavi se encontraron con dificultades para colocar sus cosechas en los mercados, lo que impulsó a buscar soluciones y surgió la planta de acondicionamiento y empaque de cultivos andinos de la comunidad aborigen de Casti, y desde entonces trabajan para fortalecer la producción con procesos de selección, acondicionamiento y empaque que le permitan llegar a canales comerciales más formales.

"Dentro de la Puna jujeña, Yavi es el departamento más agrícola que tenemos y había una necesidad muy imperiosa de mejorar las condiciones de comercialización, porque producción había y las vías de comercialización no las tenían muy formalizadas", afirmó Rita Cartagena, del equipo técnico del Inta Abra Pampa, sobre el origen hace más de una década.

La dificultad no estaba solamente en producir, sino en encontrar compradores para los excedentes ya que los agricultores tenían problemas para colocar sus productos en los mercados locales y necesitaban una herramienta que les permitiera organizar la oferta, reunir los volúmenes disponibles y mejorar las posibilidades de venta.

Recordó que el proyecto se gestó a partir del diálogo entre distintas comunidades e instituciones vinculadas con el desarrollo rural, e inicialmente participaron representantes de cinco comisiones municipales rurales, entre ellas Pumahuasi, Cangrejillos, El Cóndor y Yavi. En reuniones se analizaron las especialidades productivas de cada localidad y las posibilidades de fortalecer una estrategia regional, y se eligió Yavi por su importancia agrícola y a su ubicación, con accesos y rutas que podían facilitar el acopio y la distribución, además de su cercanía con La Quiaca.

Cartagena explicó que la decisión de instalarla estuvo vinculada con el compromiso de la comisión comunitaria y el respaldo de la Comisión Municipal de Yavi, la entonces Secretaría de Agricultura Familiar y el Inta también acompañaron la iniciativa. "Así surge, en ese diálogo interinstitucional e intercomunitario, la idea de que se establezca esta planta de acopio y de procesamiento, porque no es solamente darle una salida a la papa andina, sino más bien a toda la producción agrícola que había", destacó.

La propuesta, no se limita a un cultivo específico sino que busca generar una infraestructura compartida que permita a los productores acondicionar sus cosechas bajo criterios de calidad y responder a las exigencias de compradores de distintos mercados.

Actualmente, la planta cuenta con dos habilitaciones del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), una a tubérculos andinos que incluye distintas variedades de papa andina y otros productos como ocas y ullucos. La segunda habilita el acondicionamiento de hortalizas, maíz, ajo, cebolla y habas frescas.

La mayor fortaleza productiva está en la papa andina, tanto por su presencia en la zona como por los volúmenes que aportan las comunidades que participan, y de hecho desde que la planta obtuvo su habilitación oficial en 2024, se comercializaron cerca de 10 toneladas (tn). Inti Cancha, Yavi y Casti son las principales comunidades proveedoras aunque también se reciben productos de localidades vecinas, de acuerdo con la disponibilidad estacional, especialmente en ocas y hortalizas en verano.

El acondicionamiento comienza con la recepción de la mercadería, cada partida se pesa y se registra, luego se selecciona según criterios de calidad y condiciones fitosanitarias. En la papa, la selección contempla especialmente la detección de gusanos y otros problemas que puedan afectar la calidad, y se clasifican en cinco calibres, desde el tamaño pequeño, conocido como papín, hasta las papas de mayor dimensión.

La clasificación es clave, permite organizar la oferta y encontrar destinos comerciales para los distintos calibres. Después de la primera selección, pasa a un proceso de lavado o cepillado, según las especificaciones del cliente, se seca, se hace una segunda revisión fitosanitaria y se procede al embolsado, etiquetado y almacenamiento hasta el despacho.

La planta también recibió colaboración técnica de una profesional en bromatología del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti), especialmente durante la formulación del proyecto y el desarrollo de los criterios de selección. Todo el proceso lo realizan personas capacitadas para esas tareas, la gestión es comunitaria y está a cargo de un equipo integrado por miembros de la comunidad de Casti y la Comisión Municipal de Yavi.

Una de las principales ventajas de la habilitación del Senasa es la posibilidad de ingresar a mercados formales de todo el país, de hecho tuvo ventas a Mendoza, Buenos Aires y Córdoba, además de distintos puntos de Jujuy, como Humahuaca, Perico y Tilcara. En la distribución, algunos llegan directamente al consumidor final y en otros casos, se comercializan a empresas que luego se encargan de distribuirlos.

El otro gran desafío está en la comercialización, sostener los precios, enfrentar la competencia y encontrar mercados que reconozcan el trabajo de los agricultores y las particularidades de los cultivos andinos.

Cartagena sostuvo que existe demanda, aunque el principal límite sigue estando en la producción disponible en el campo, por lo que el desafío es contar con variedades que requiere el mercado y alcanzar volúmenes suficientes de los diferentes calibres.

Respecto de las prácticas productivas, explicó que algunos productores hacen manejo agroecológico, y otros avanzan en procesos de transición, combinando herramientas de acuerdo con las necesidades de sus cultivos.

Aspiran a diferenciar las papas para reflejar en el precio

Uno de los principales desafíos es lograr que el mercado reconozca el valor de la diversidad agrícola de la Puna. Rita Cartagena planteó que los productores no solo deben competir por precio con variedades de papa blanca provenientes de otras zonas, sino encontrar canales que valoren el origen, las características y los usos de los productos andinos. "Es darle ese valor de decir, viene y es de la provincia de Jujuy, es de esta zona y se produce bajo estas condiciones", afirmó.

Consideró necesario ampliar el conocimiento de los consumidores sobre la variedad de papas que se cultivan en la región ya que además de las conocidas collareja o rosada existen otras como sanni, tuni, guacha y azul, que presentan características particulares y diferentes usos culinarios. "Hay una diversidad muy grande y también hay que saber que cada una de esas tiene usos culinarios distintos", dijo. La diferenciación comercial podría ayudar a que los productos no sean considerados solo como materia prima sino como alimentos vinculados con un territorio, una cultura productiva y condiciones particulares de cultivo. Se busca que ese reconocimiento se traduzca en un precio justo para quienes trabajan la tierra.

Entre las proyecciones de la planta figura la posibilidad de incorporar el procesamiento de quinoa, que responde a la demanda de productores quinueros de la zona de El Cóndor, interesados en contar con instalaciones habilitadas que les permitan mejorar sus condiciones de comercialización. Cartagena explicó que, además de las exigencias del Senasa se debe considerar la intervención de la autoridad sanitaria provincial, Sunibrom. En el campo, uno de los principales desafíos es adaptarse a los efectos del cambio climático. Desde el Inta se promueve conservar la diversidad de cultivos y variedades como una forma de fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos.

"Tenemos que generar esa resiliencia en el campo", sostuvo Cartagena y destacó que muchos productores conservan sus propias variedades y conocimientos, constituyendo una reserva de diversidad genética que resulta valiosa para la agricultura local. A esto se suma la necesidad de utilizar de manera eficiente recursos limitados como el agua, el suelo y la fertilidad, para mejorar las condiciones de producción.

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