Los salarios cayeron un 12,6% y crece la morosidad de las familias, según un informe de la CTA
Un estudio del Centro CIFRA advierte que el poder adquisitivo perdió terreno desde noviembre de 2023 y vincula el deterioro de los ingresos con la caída del consumo, el endeudamiento y las dificultades para pagar crédito.
Resumen para apurados
La pérdida del poder adquisitivo, la caída del empleo registrado y el aumento de las deudas familiares conforman un escenario de deterioro económico que preocupa al Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), vinculado con la CTA de los Trabajadores. Según un informe elaborado por Pablo Manzanelli y Leandro Amoretti, los salarios reales acumularon una caída del 12,6% entre noviembre de 2023 y julio de 2026, mientras que la morosidad de los créditos familiares registró un fuerte incremento.
El estudio sostiene que la evolución de los ingresos limita la recuperación del consumo y la actividad económica. Estas conclusiones se apoyan en indicadores salariales, laborales y financieros, entre ellos estadísticas oficiales sobre empleo registrado y datos de irregularidad en el pago de préstamos.
Las evaluaciones sobre las causas de la crisis, sus consecuencias económicas y las políticas del Gobierno que aparecen en esta nota corresponden a las conclusiones del informe de CIFRA y no deben interpretarse como afirmaciones independientes de este medio.
De acuerdo con el informe de CIFRA, el salario real, calculado mediante el Índice de Precios al Consumidor (IPC) reponderado, cayó un 12,6% entre noviembre de 2023 y julio de 2026.
El documento identifica dos momentos en esa evolución: el retroceso asociado con la devaluación inicial de la gestión de Javier Milei y una nueva caída desde agosto de 2025, que el estudio calcula en un promedio del 4,4%.
Los autores también señalan diferencias entre los precios de los bienes y los servicios. Según el análisis, los precios vinculados con los servicios registraron una variación del 32,8% en el período considerado, mientras que los asociados con los bienes tuvieron una variación del 5,3%. El informe interpreta esta diferencia como un factor que reduce la capacidad de los salarios para afrontar otros gastos de consumo.
CIFRA atribuye parte del deterioro a la política salarial y a las dificultades para recuperar ingresos mediante las negociaciones paritarias. Esta interpretación forma parte del diagnóstico económico elaborado por los investigadores.
El documento también analiza la evolución del empleo formal a partir de los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Entre noviembre de 2023 y julio de 2026, se contabilizó una disminución de 199.137 puestos de trabajo registrados. De ese total, 67.967 corresponden a la caída registrada durante 2026, según las cifras citadas en el estudio.
El informe destaca, además, una reducción de 370.343 trabajadores asalariados y un aumento de 171.206 trabajadores independientes durante el período analizado. Para CIFRA, esta composición refleja un cambio en la estructura del empleo.
En materia salarial, las estadísticas oficiales recopiladas por el estudio muestran comportamientos dispares entre las actividades laborales. Entre los sectores que registraron caídas del poder adquisitivo figuran:
Textil: 32%.
Comercio: 17,6%.
Transporte de pasajeros: 12,6%.
Encargados de edificios: 11,9%.
Pastelería: 11,2%.
En cambio, el relevamiento identifica aumentos reales en otras actividades, como entidades deportivas y sociales, con un 15,1%; gráfica, con un 12,2%; gastronomía y hoteles, con un 11,8%; farmacia, con un 10,8%; y transporte de carga, con un 7,7%.
Las cifras corresponden a las variaciones salariales consignadas en el informe para el período analizado. Los resultados muestran que la evolución de los ingresos no fue uniforme en todas las actividades.
Uno de los puntos centrales del estudio es la evolución de las dificultades para cumplir con las obligaciones financieras. Según CIFRA, en julio de 2026 la morosidad de las familias con entidades financieras alcanzó el 12,9%.
El indicador fue aún más elevado en algunas modalidades de crédito: llegó al 16,7% en los préstamos personales y al 12,8% en las tarjetas de crédito.
En la comparación interanual, el informe registra aumentos de 7,3 puntos porcentuales en la morosidad agregada, de 9,5 puntos en los créditos personales y de 7,4 puntos en las tarjetas de crédito. Los autores señalan que esos niveles superaron los registrados durante la pandemia.
El análisis también incluye los préstamos otorgados por proveedores no financieros, como plataformas fintech, emisores de tarjetas no bancarias y comercios de electrodomésticos. En ese segmento, la morosidad llegó al 28,6% en febrero de 2026, según los datos citados por CIFRA.
Dentro de ese universo, el indicador alcanzó el 44,3% en los créditos vinculados con electrodomésticos. Entre los deudores de hasta 29 años, la morosidad llegó al 38,4%, lo que representa, de acuerdo con el documento, unos 2,4 millones de personas.
A partir de estos indicadores, los investigadores vinculan las dificultades de pago con la pérdida de ingresos y el deterioro del empleo. También señalan que los cambios regulatorios en el mercado financiero pueden haber incidido en el costo de las deudas. Esta relación causal constituye una interpretación del centro de estudios.
El informe incorpora la situación de los trabajadores de la educación superior como otro ejemplo del deterioro de los ingresos. Según los datos de la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN) citados por Data Gremial, los salarios del sector acumularon una pérdida del 24,3%.
A partir de esa estimación, el gremio sostuvo que sería necesario un aumento de al menos el 32% para compensar el retroceso salarial que calcula. La organización vincula ese reclamo con la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario.
Este dato corresponde a una medición sectorial y no debe confundirse con la caída salarial general del 12,6% calculada por CIFRA, ya que se trata de indicadores y universos laborales diferentes.
En su evaluación general, el centro de estudios considera que la combinación de salarios rezagados y pérdida de empleo restringe el consumo de los hogares y dificulta la recuperación de la producción y la inversión. También relaciona el aumento de la morosidad con la reducción de los ingresos disponibles y las condiciones de acceso al crédito.
El informe cuestiona, además, la política salarial del Gobierno nacional y sostiene que las limitaciones a las negociaciones paritarias contribuyen a prolongar el deterioro del poder adquisitivo.
Se trata del diagnóstico de una entidad vinculada con la CTA de los Trabajadores, elaborado a partir de estadísticas salariales, laborales y financieras. Sus interpretaciones sobre las causas y consecuencias de esos indicadores corresponden a los autores del estudio.
Los datos expuestos permiten dimensionar la evolución de los ingresos y de los atrasos crediticios durante el período analizado. La relación entre ambos fenómenos y el peso específico de cada factor en la situación económica de los hogares forman parte de las conclusiones planteadas por CIFRA.
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