Llegó a Microsoft, vivió en Canadá y decidió volver a Tucumán para crear su propia empresa
Benjamín Cortés tiene 28 años y es licenciado en Informática. Después de trabajar dos años en el exterior volvió a la provincia para emprender con PediBot, un sistema de inteligencia comercial aumentada.

Resumen para apurados
Cuando Benjamín Cortés entró a trabajar en Microsoft, sintió que había llegado a un lugar que durante años imaginó como una meta difícil de alcanzar. Con 25 años, recibido de la licenciatura en Informática de la Facet, acababa de atravesar un proceso de selección que lo llevaría a vivir en Canadá. Para muchos, ese podría ser el final feliz: recibirse, aplicar a una empresa global, irse del país y construir una carrera en el exterior. Pero para él, con el tiempo, esa idea empezó a quedar corta.
"Era el trabajo de mis sueños", reconoce. Microsoft le ofrecía estabilidad, experiencia internacional y un equilibrio entre vida personal y laboral que no siempre se encuentra. Pero, en medio de esa comodidad apareció una pregunta que se volvió cada vez más fuerte: ¿eso era suficiente? Y la respuesta lo trajo de vuelta a Tucumán.
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Durante su paso por la universidad, no solo cursó materias y rindió exámenes: también participó en actividades extracurriculares que, según él, fueron importantes para su crecimiento profesional y su CV.
En 2023 aplicó directamente desde la página de Microsoft: atravesó las distintas etapas del proceso de selección y quedó elegido para sumarse a la compañía. Así llegó a Canadá, donde trabajó durante dos años para una de las empresas tecnológicas más influyentes.
La experiencia le permitió conocer desde adentro cómo funciona una empresa global, con equipos grandes, procesos definidos y una estructura pensada para sostener proyectos de escala internacional. Pero también le mostró otra cara: al ingresar como junior, los caminos de ascenso podían ser más lentos y burocráticos.
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Benjamín no quería ocupar un lugar cómodo, buscaba desafíos, responsabilidades y la posibilidad de incidir más directamente en lo que hacía. Esa inquietud empezó a pesar más que la seguridad que tenía ahí.
Emigrar suele verse como una forma de crecer profesionalmente. Benjamín ya había recorrido ese camino: trabajó en Microsoft, vivió en Canadá y alcanzó una meta deseada por muchos jóvenes. Pero después de dos años afuera, decidió volver a la provincia.
No porque la experiencia hubiera fallado. Al contrario: volvió después de haber alcanzado una meta importante. Justamente por eso, su historia plantea otra pregunta: qué pasa cuando llegar al lugar soñado y estable no alcanza y aparece la necesidad de construir algo propio.
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Al volver, una conversación con un profesor le abrió una posibilidad que él ya tenía como deseo: dar clases en la universidad. Hoy es docente de Taller de Lenguaje I y II en la UNT. Para él, enseñar es como una forma de devolver algo de lo que recibió de la universidad pública.
Ser profesor, dice, no tiene que ver con una carrera de ascenso ilimitada ni con grandes promesas económicas. Tiene que ver con la vocación y con el vínculo con los estudiantes.
Además de la docencia, Benjamín decidió apostar por un proyecto propio vinculado con inteligencia artificial. Después de una primera experiencia con un marketplace de oficios, actualmente impulsa PediBot, una marca registrada a nivel nacional en el INPI.
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Pedybot es un sistema de inteligencia comercial aumentada pensado para distribuidoras de alimentos. Funciona a través de WhatsApp y permite automatizar la toma de pedidos, responder consultas y acompañar el proceso de venta durante las 24 horas. La idea apunta a resolver un problema concreto: hacer más eficiente una dinámica comercial que, en muchas empresas, todavía depende de tiempos limitados, respuestas manuales y procesos poco ordenados.
El proyecto lleva alrededor de un año de desarrollo y forma parte de una apuesta más amplia: demostrar que la IA no solo pertenece a las grandes empresas o a los polos tecnológicos tradicionales, sino que también puede pensarse desde Tucumán y aplicarse a necesidades reales de empresas nacionales.
Emprender en Tucumán no es fácil, Benjamín reconoce que hay obstáculos, que el ecosistema todavía está en crecimiento y que muchas veces las oportunidades parecen concentrarse lejos. Sin embargo, también sostiene que en la provincia hay talento y personas capaces de desarrollar tecnología de calidad.
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"Acá tenemos personas y recursos", plantea al hablar del potencial local. Por eso, su decisión tiene una dimensión personal, pero también colectiva. Volver no fue solamente elegir dónde vivir. Fue apostar por un lugar desde el cual trabajar, enseñar y crear una empresa.
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