Las ventas en los supermercados se desplomaron un 33% en Tucumán y los consumidores solo compran lo necesario
Desde el sector supermercadista advierten que los clientes llevan menos productos, eligen segundas marcas y reducen el consumo a lo indispensable.

Resumen para apurados
Las ventas en los supermercados de Tucumán registraron una fuerte caída durante el primer semestre de 2026. El retroceso alcanzó el 33%, cifra que ubica a la provincia entre las jurisdicciones con mayores bajas y que refleja el impacto de la pérdida de poder adquisitivo sobre el consumo cotidiano.
De acuerdo con los datos analizados para el período, la facturación acumulada a nivel nacional quedó 9,2% por debajo del promedio registrado entre 2017 y 2025. Para Guillermo Saccomani, presidente de la Cámara de Supermercadistas de Tucumán, la situación no es nueva, pero sí se profundizó durante los últimos meses.
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"Tucumán no es ajeno a lo que está pasando a nivel nacional. Esto ya lo venimos viviendo prácticamente desde hace un año, en lo cual podríamos decir que estamos en una caída libre", afirmó en diálogo con LA GACETA.
El dirigente supermercadista señaló que la contracción del consumo se da en un contexto en el que los comercios deben sostener sus estructuras y afrontar mayores costos. A eso se suman los aumentos de los servicios, que también terminan impactando sobre el bolsillo de los consumidores. "Como toda empresa tiene que mantener también su estructura para seguir funcionando, se ve complicado", explicó.
Uno de los principales cambios que observa el sector está relacionado con la manera en que las familias realizan sus compras. Según Saccomani, los consumidores dejaron de abastecerse para todo el mes y comenzaron a comprar únicamente lo indispensable.
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"Hace bastante tiempo que ya cambió el hábito del consumo, en lo cual consume únicamente lo necesario y día a día", explicó. Y agregó: "Ya se terminó ese famoso carrito de mercadería para el mes que había en una época".
La modificación en los hábitos se percibe tanto en la cantidad de clientes como en el volumen de las compras. Las familias concurren a los supermercados para resolver necesidades puntuales y reducen las cantidades que llevan.
El fenómeno también se refleja en determinados productos que dejaron de tener la misma salida que años atrás. Saccomani mencionó una fuerte caída en el consumo de bebidas alcohólicas, entre ellas el champagne y el vino.
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"En el caso de la bebida, el champagne, el vino mismo, a lo sumo salen dos o tres marcas y las otras no salen", señaló.
La pérdida de poder adquisitivo también modificó las decisiones frente a las góndolas. Los consumidores buscan alternativas más económicas y, cada vez con mayor frecuencia, eligen segundas y terceras marcas.
"Hace tiempo que la gente ya empezó a comprar de segunda y terceras marcas", sostuvo el presidente de la Cámara de Supermercadistas.
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El cambio en la demanda también repercute sobre la oferta. Los supermercados reducen la cantidad de marcas disponibles y concentran su stock en aquellos productos que tienen mayor rotación. "Antes, a lo mejor, salía toda la variedad, pero hoy han disminuido enormemente", explicó Saccomani.
La estrategia también apunta a evitar la acumulación de mercadería que después no encuentra compradores. Según el dirigente, el sector trabaja desde hace tiempo con niveles de stock más ajustados. "Hace bastante tiempo que se viene trabajando prácticamente sin stock, sino con lo necesario, por diferentes motivos, entre ellos el vencimiento de los productos", detalló.
Saccomani advirtió que, por el momento, el sector no observa señales claras de una recuperación del consumo. Para el dirigente, mientras no mejore el poder adquisitivo de las familias, será difícil revertir la tendencia. "Si acá no hay una revalorización del poder adquisitivo de la gente, lamentablemente eso no va a cambiar", sostuvo.
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En ese sentido, consideró que también falta una estrategia que permita impulsar el consumo. "No hay una idea como para cambiar esto", cuestionó.
La preocupación se extiende además al uso de las tarjetas de crédito. Aunque durante los últimos años se convirtieron en una herramienta para sostener las compras, Saccomani afirmó que muchas familias ya están llegando al límite de su capacidad de financiamiento.
"El tema de la tarjeta también viene agotado. Ya prácticamente podríamos decir que la gente está saturada con respecto a los créditos", afirmó.
Según explicó, algunos consumidores llegan a quedarse sin margen disponible y deben esperar al siguiente mes para volver a utilizar sus tarjetas. De esta manera, las deudas se acumulan y terminan condicionando aún más el presupuesto familiar.
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