La inversión se encamina a seis trimestres consecutivos de caída y golpea la capacidad productiva
Banco Provincia estima que septiembre debía mostrar un salto del 6,5% para evitar una nueva contracción trimestral. La inversión acumula una baja del 12,4% desde mediados de 2025 y los indicadores privados no muestran señales claras de recuperación.

La inversión productiva atraviesa uno de sus períodos más débiles de los últimos años y podría completar seis trimestres consecutivos de caída. Un informe del Banco Provincia estimó que la formación bruta de capital fijo necesitaba crecer 6,5% en septiembre para evitar una nueva contracción trimestral, un rebote que aparece como poco probable a partir de los datos disponibles.
El deterioro comenzó después de la recuperación registrada durante el primer trimestre de 2025. Desde entonces, la inversión acumuló una caída del 12,4%, mientras los indicadores privados de julio y agosto mantuvieron la tendencia negativa.
La medición de Orlando Ferreres registró en agosto una baja interanual del 5,4% y acumuló diez meses consecutivos de retrocesos. Entre enero y agosto, la inversión cayó 7,9%. La construcción explicó una parte importante del descenso, con una baja del 7,1% interanual en agosto, mientras que maquinaria y equipos retrocedieron 4,1%, tanto en componentes nacionales como importados.
El problema excede a la construcción y alcanza directamente a la capacidad de expansión de las empresas. Durante el primer semestre, la industria utilizó apenas el 57,6% de su capacidad instalada, siete puntos porcentuales por debajo del promedio de 2021-2023. Con fábricas trabajando por debajo de su potencial, las empresas tienen menos incentivos para ampliar plantas, incorporar maquinaria o realizar nuevas inversiones.
A esto se suma un escenario financiero poco favorable. Los préstamos destinados a empresas cayeron 1,8% entre abril y junio respecto del trimestre anterior, mientras que el indicador de condiciones crediticias del Banco Central permaneció negativo por séptimo trimestre consecutivo.
La debilidad de la inversión también se da en un contexto de menor demanda y pérdida de poder adquisitivo. El crédito privado en pesos cayó 3,3% entre enero y julio, mientras que el salario formal perdió 2,2% de poder de compra en ese período. Hasta junio, además, se habían destruido unos 56.000 puestos de trabajo registrados.
El contraste aparece frente a la apuesta del Gobierno por una recuperación basada en el ordenamiento macroeconómico y la llegada de capitales a través del RIGI. Si bien hubo anuncios de grandes proyectos, principalmente vinculados con minería, petróleo y gas, todavía no alcanzaron para revertir la dinámica de la inversión en el conjunto de la economía.
La señal de alerta para el aparato productivo es clara: una menor inversión implica menos incorporación de tecnología, maquinaria y capacidad instalada. Si la tendencia se prolonga, la recuperación económica no solo tendrá dificultades para ganar velocidad, sino también para ampliar la capacidad productiva en los próximos años.
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