La industria, con un alto costo para pasar el invierno a causa del gas
La falta de una transición para el gas.

La industria ha recuperado parte del ritmo perdido, debido a la interrupción del suministro de gas por la ola de frío. El fluido, sin embargo, resultó más costoso a aquellos sectores que no adoptaron políticas preventivas y que, luego, se vieron afectado por la crisis geopolítica que golpeó el precio internacional. En ese contexto, el Gobierno nacional celebra haber evitado los cortes a hogares, pero la industria argentina enfrenta su invierno más crítico en años.
Mientras Enarsa completa la compra de 28 barcos de GNL con un costo que superará los U$S 1.100 millones (50% más que en 2025), las fábricas del Litoral, Córdoba y el NOA sufren restricciones de hasta el 70% en su suministro. La paradoja es brutal, el gas local cuesta U$S 4,50 por millón de BTU, pero el importado ronda los U$S 18 y la mayoría de las industrias no puede pagar ese salto, expone un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
El reclamo de la Unión Industrial Argentina (UIA) por convocar el comité de emergencia del Ente Nacional Regulador de la Electricidad y el Gas no es un pedido técnico menor, sino una batalla política por definir quién asume el sobrecosto del invierno. Si el faltante es por transporte, la distribuidora debe responder, pero si es comercial corresponde reunir a transportistas, distribuidoras, Enrege, Secretaría de Energía, Cammesa y Enarsa para verificar si hay volúmenes disponibles, sugiere el CEPA. La negativa del Gobierno a convocarlo es una decisión política con nombre propio: la secretaria de Energía, María Tettamanti sostiene que la industria debe conseguir gas regasificado a "costo real" mientras el secretario coordinador Daniel González lo justifica con un argumento de mercado: "queremos transparentar el costo para que cada actor tome decisiones racionales", recuerda la entidad.
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El CEPA acota que el dato que desmonta el relato de escasez es que la producción nacional de gas marcha en niveles altos. No hay falta física, hay un problema de arquitectura de transporte y comercialización. La Resolución 66/2026 reconfiguró el sistema para priorizar el flujo desde Vaca Muerta, pero el corredor norte quedó expuesto y a la espera del gasoducto Tratayén-La Carlota que sigue sin concretarse.
La paradoja es que el gas está en Neuquén y los barcos llegan a la costa, pero las fábricas del norte se quedan sin suministro. El Gobierno eliminó el rol de Enarsa como proveedor de última instancia, pero no construyó un mercado que funcione sin esa figura, y el resultado es un descontrol donde cada uno se arregla como puede. La UIA propuso que el Estado financie el 50% del costo del GNL importado durante el invierno y que la industria asuma el otro 50%. El Ministerio de Economía lo rechazó. millones en importaciones de GNL.
"El invierno de 2026 expone la tensión no resuelta entre el mercado y la planificación. El Gobierno eligió el mercado, pero el mercado falló en el norte. El problema no es la ola polar, sino la falta de una política de invierno ya que sin gasoductos que conecten Vaca Muerta con el norte, sin un esquema de transición para el cambio regulatorio, y sin un mecanismo que aísle a la industria de la volatilidad internacional, el próximo invierno repetirá la película", considera el CEPA.
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