La falta de lluvias empieza a complicar al trigo y pone bajo presión la campaña de maíz
El déficit hídrico empieza a convertirse en una amenaza concreta para los cultivos de la región núcleo. El trigo entra en una etapa decisiva con 160.000 hectáreas ya calificadas como regulares, mientras el maíz avanza sobre 970.000 hectáreas pero encuentra cada vez menos humedad para sostener el ritmo de siembra.
La campaña agrícola empieza a mirar al cielo. Después de varias semanas con lluvias insuficientes, las reservas de agua vienen cayendo y el trigo comienza a mostrar los primeros signos de estrés, justo cuando se acerca la etapa en la que necesita mejores condiciones para definir su rendimiento.
En septiembre, los registros acumulados en la región núcleo se ubicaron entre 5 y 35 milímetros, cuando el promedio histórico para el mes se mueve entre 30 y 70 milímetros. La diferencia ya comienza a sentirse en los lotes, según datos de ExpoAgro.
Unas 160.000 hectáreas de trigo, equivalentes al 10% del área implantada, fueron clasificadas en condición regular. La comparación con la campaña pasada muestra hasta qué punto cambió el escenario: en aquel momento había unas 55.000 hectáreas en esa condición, pero el motivo era exactamente el contrario, el exceso de agua.
El resto del cultivo todavía conserva un panorama mayoritariamente favorable: 25% se encuentra en condición buena, 50% muy buena y 15% excelente. Pero la situación puede cambiar rápidamente si no aparecen nuevas precipitaciones.
El problema es el momento del ciclo. El trigo está entrando en las semanas en las que la disponibilidad de agua empieza a tener un peso cada vez mayor sobre el resultado final. Ya hay lotes del sudeste de Córdoba y centro-sur de Santa Fe que alcanzaron la etapa de espiga embuchada, mientras otro 5% despliega la hoja bandera y más de la mitad del área se encuentra en encañazón.
El frío se suma al déficit de humedad
La falta de agua no es el único factor que está condicionando al cultivo. Las últimas heladas también dejaron marcas en diferentes zonas productivas.
En Marcos Juárez comenzaron a observarse plantas amarillentas, mientras que en Carlos Pellegrini aparecen síntomas en las hojas inferiores relacionados con una menor absorción de nitrógeno.
En Bigand, las heladas generaron daños foliares de distinta intensidad, con diferencias según la variedad y el nivel de fertilización. En General Villegas, los lotes de trigo más adelantados presentan hojas bandera afectadas.
La situación también empieza a ser seguida con atención en María Susana, donde el cultivo ingresa en los primeros estadios de espigazón. A partir de ahora, la combinación entre falta de lluvias y posibles nuevas heladas puede tener incidencia directa sobre el potencial productivo.
Por el momento, las enfermedades no representan el principal problema. La mancha amarilla permanece contenida en buena parte de la región, aunque se prevén tratamientos fungicidas para preservar la hoja bandera en los lotes donde sea necesario.
El maíz avanza, pero necesita agua para no perder ritmo
El maíz también enfrenta una campaña marcada por el contraste. La implantación pegó un fuerte salto durante la última semana y ya alcanza 970.000 hectáreas, cerca del 40% del área prevista.
El avance semanal fue de unas 470.000 hectáreas, pero detrás de ese número aparece una advertencia: la humedad disponible empieza a ser el principal límite para continuar sembrando.
Las diferencias entre zonas son importantes. Mientras algunos sectores del norte de la región ya alcanzan el 85% de avance, en General Villegas apenas se sembró el 5%. Allí, los lotes provenientes de trigo y soja de segunda todavía conservan algo de humedad, pero los rastrojos de soja de primera presentan condiciones mucho más ajustadas.
En Carlos Pellegrini, las tareas ya finalizaron. En cambio, en Cañada de Gómez esperan nuevas precipitaciones para recuperar humedad superficial y volver a poner las máquinas en marcha.
A la falta de agua se suma otro problema: el frío está demorando la emergencia de los lotes sembrados.
En María Susana, donde la implantación ya terminó, el nacimiento de las plantas se encuentra muy retrasado: apenas emergieron los lotes sembrados entre el 20 y el 25 de agosto y alrededor del 90% todavía no mostraba emergencia al momento del relevamiento.
También en Marcos Juárez se registran demoras que llegan a 15 días, mientras que en San Pedro y Baradero las bajas temperaturas siguen ralentizando los nacimientos.
El aumento de las temperaturas previsto para los próximos días podría acelerar la emergencia. Pero, al mismo tiempo, deja planteado el interrogante central de la campaña: si el calor llega antes que la lluvia, la humedad disponible puede convertirse en el factor que termine condicionando el ritmo de implantación y el potencial de los cultivos.
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