La brecha entre la tasa de los préstamos personales y los plazos fijos es récord en 14 años: ¿por qué no baja?
La tasa nominal anual de los préstamos personales es del 66%, contra una inflación esperada del 22,3% para los próximos 12 meses y plazos fijos que rinden un 21%.

La tasa nominal anual de los préstamos personales es del 66%, contra una inflación esperada del 22,3% para los próximos 12 meses y plazos fijos que rinden un 21%.
Imagen creada con IA.
La elevada morosidad de las familias argentinas, en un contexto de ingresos reales deteriorados, representa un importante escollo para que el crédito al sector privado vuelva a ser uno de los motores de la economía, como pretende el Gobierno. La brecha entre la tasa nominal anual (TNA) de los préstamos personales y la de los plazos fijos es la más alta en 14 años y el costo financiero total de los primeros supera el 100%, ante lo cual el mercado espera algún tipo de respuesta por parte del Poder Ejecutivo.
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Los datos oficiales del Banco Central (BCRA) muestran que la morosidad entre los créditos que toman los hogares saltó del 2,5% al 12,8% en los últimos 20 meses. La línea que muestra la peor cifra es la de préstamos personales, donde el 15,9% del financiamiento tiene atrasos en los pagos.
Como consecuencia de las dificultades de las familias para afrontar sus obligaciones con los bancos, la TNA de los préstamos personales durante julio fue, en promedio, del 66%, cuando la inflación esperada para los próximos 12 meses es, según el último REM del BCRA, del 22,3%. Desde que arrancó el año, la tasa media mensual prácticamente no experimentó modificaciones.
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En paralelo, durante el mes que está por finalizar la TNA promedio de los plazos fijos BADLAR, que rige para las colocaciones mayores al millón de pesos, fue de casi 21%, inferior a la inflación proyectada por el mercado. Si bien todas las tasas de interés bajaron desde los picos observados antes de las elecciones legislativas del año pasado, el recorte de las tasas pasivas fue mucho más pronunciado que el de las activas vinculadas a créditos otorgados a personas.
El spread promedio de 2026 entre la tasa de los préstamos personales y la de los plazos fijos es de 2,81. Hay que remontarse a 2012 para ver una brecha mayor durante los primeros siete meses de un año.
En diálogo con Ámbito, el economista Andrés Salinas expresó que esta brecha hace que haya menos personas con incentivos para dejar sus ahorros en los bancos y menos familias dispuestas a tomar préstamos, por lo cual "menos recursos se canalizan al sistema financiero".
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Como si fuera poca esta diferencia, la consultora Econométrica estimó que el costo financiero total anual de los préstamos personales asciende al 82,8% en términos nominales y al 122,7% en términos efectivos. Sebastián Cao, analista de la entidad, explicó que esto es debido a "una capa de riesgos, una capa de rentabilidad y estructura, y finalmente una capa de impuestos".
"Si en el ideal el riesgo del crédito debiera ser por persona, en la realidad termina siendo por carteras de clientes, todos dentro del mismo segmento a la misma tasa", acotó el especialista en finanzas.


Frente a esta situación, el magíster en finanzas, Fernando Corvaro, señaló que "algo que podría hacer el Gobierno es tratar de bajar o eliminar los impuestos que arbitran entre la tasa pasiva y la activa", ya que "es imposible que el crédito fluya" con la brecha actual.
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En la misma sintonía, el presidente de ADEBA, Javier Bolzico, había cuestionado hace un par de meses la presión impositiva que enfrenta el sector financiero. "Los impuestos sobre las operaciones financieras reducen el retorno de los depósitos y aumentan el costo del crédito. Hay municipios que cobran entre 5% y 8% sobre los ingresos totales y eso es incompatible con el desarrollo del crédito", lanzó en el marco de un encuentro con periodistas.
Por su parte, para Salinas la clave para normalizar las tasas activas "pasa por seguir consolidando la estabilidad macroeconómica". "Una baja en la carga impositiva que tiene la intermediación financiera puede ayudar, pero quizás políticamente no esta bien visto y es preferible redirigir eso a otro lado. Lo que sí se podría trabajar es sobre los sistemas de información crediticia para así poder reducir la mora esperada", acotó y alertó que las elecciones presidenciales de 2027 pueden agregar volatilidad al mercado e impedir esa normalización.
El alto costo de financiamiento que deben seguir afrontando las familias ya está afectando la economía. Al respecto, el jefe de Macroeconomía del Banco Provincia (Bapro), Matías Rajnerman, remarcó en diálogo con Ámbito que, "mientras en julio los préstamos de las empresas crecieron más o menos 5% en términos reales, los préstamos personales cayeron cerca de -1,5%".
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En ese sentido, advierte que "el crédito empieza a estar más para el flujo de caja de las empresas, porque tampoco es que hay mucho préstamo de largo plazo, que para el consumo". "La brecha llegó para quedarse; hoy en día es más rentable para un banco prestarle 'barato' a una empresa, donde el riesgo de impago es menor, que prestarle a una familia que por ahí puede estar un poco más complicada".
Desde el Bapro sostienen que es la morosidad la que explica por qué la tasa de los préstamos personales permanece alta en términos reales, y que los atrasos en los pagos no están vinculados a una falta de educación financiera, sino que responden a un problema macro por insuficiencia de ingresos.
Por lo tanto, Rajnerman entiende que la respuesta del Gobierno debería "venir indirectamente por el lado de los ingresos", aunque agregó que el Ejecutivo podría "si quiere atacar las consecuencias en lugar de la causa, eventualmente flexibilizar algún tipo de encaje para préstamos personales".
El Provincia señaló en un informe reciente que, un cuarto de las cuatro millones de personas (es decir, un millón de personas) que empezaron a presentar atrasos en sus pagos de deuda, entró en mora sin haber incrementado su stock de deuda respecto de la que ya tenía en julio de 2024.
"El problema no fue que aumentaron los pagos, sino que cayeron sus ingresos y pudieron pagar menos que antes. El aumento de los costos fijos también contribuyó a este fenómeno: deber lo mismo, poder pagar menos", profundizó la banca pública al respecto.
Según la institución que dirige Juan Cuattromo, 1,2 millones de personas fueron las que entraron en mora habiendo incrementado su pasivo. Para estos casos, sostuvieron que el aumento del crédito no se dio tanto para financiar gastos "atípicos" sino por "un hábito defensivo de intentar sostener ciertos niveles de gasto en el mes a mes, en un contexto de caída de los ingresos".
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