Hay poblaciones elevadas de chicharrita de maíz en Jujuy
Se estudia la situación en Yuto y Vinalito y, pese a las bajas temperaturas, el insecto continúa en niveles altos.

El Inta Yuto continúa desarrollando un seguimiento permanente de Dalbulus maidis, el insecto que transmite los patógenos que provocan el achaparramiento del maíz. A través de la Red Nacional de Monitoreo, la Estación Experimental viene participando del relevamiento de la chicharrita del maíz en distintos puntos del país y aporta información clave para que los productores puedan anticiparse para evitarlo y planificar la próxima campaña.
La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis reúne información de 307 localidades del país con la participación de organismos públicos, instituciones privadas y asociaciones del sector. En Jujuy, el Inta Yuto realiza monitoreos quincenales en las localidades de Yuto y Vinalito, y en Palma Sola los relevamientos están a cargo de la Agencia de Extensión Rural de Inta en esa zona que remite datos a la Red.
Los datos obtenidos durante este invierno muestran que pese a las bajas temperaturas, las poblaciones del insecto permanecen en niveles elevados en Yuto y Vinalito, una situación que mantiene en alerta a los técnicos. Lo explicó la responsable del Laboratorio de Zoología Agrícola del Inta Yuto, Silvia Tapia, y sostuvo que el objetivo no es solo detectar la presencia del insecto, sino también conocer la evolución de sus poblaciones y relacionarla con el estado de desarrollo del cultivo.
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"Nuestra Estación Experimental participa de esa red de monitoreo a nivel nacional para la detección de Dalbulus maidis. En Jujuy realizamos monitoreos quincenales en Yuto y Vinalito", explicó la investigadora. Detalló que el trabajo se realiza usando trampas amarillas adhesivas instaladas en lotes de maíz por lo que cada quince días los técnicos contabilizan la cantidad de ejemplares capturados y registran el estado fenológico del cultivo, ya que el riesgo de transmisión de la enfermedad cambia según la etapa de desarrollo de la planta.
Los resultados obtenidos durante este año muestran que las poblaciones continúan siendo muy altas por lo que en Yuto, las capturas superan los 1.000 individuos por trampa, y en Vinalito, donde el monitoreo comenzó recientemente ya se registraron más de 2.000 insectos por trampa en los primeros relevamientos. "En los dos sitios en los que estamos trabajando, los niveles poblacionales han sido bastante altos sobre todo en la localidad de Yuto, y por lo general se sostienen. Ahora, a pesar de las bajas temperaturas con las que nos está tratando este otoño invierno, tenemos poblaciones bastante altas, superiores a los a los 1.000 individuos", dijo.
Sostuvo que la información acumulada desde que comenzó el monitoreo sistemático, en 2024, permite comprender mejor el comportamiento regional de la plaga. "Las poblaciones suelen ser altas. El NOA, la provincia de Jujuy y la provincia de Salta son zonas endémicas y coinciden con las principales áreas productoras de maíz", dijo.
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Explicó que el monitoreo es una herramienta de prevención porque brinda información para que los productores puedan decidir el momento de la siembra, seleccionar híbridos más tolerantes y aplicar otras prácticas de manejo antes de que aparezcan los daños. Entre las recomendaciones figuran el control de malezas, la eliminación de los denominados maíces guachos, el uso de semillas tratadas y la elección de fechas de siembra que reduzcan la exposición del cultivo al vector. "También, que tiene que realizar un control de malezas, que no tiene que dejar maíces guachos, que llamamos a los maíces que quedan después que se levantó el cultivo y que suelen ser reservorio y le sirven de protección, de alimentación al insecto vector", explicó .
En algunas regiones también se implementó el denominado vacío sanitario, una estrategia que consiste en evitar las siembras escalonadas para interrumpir el ciclo biológico de la plaga. Tapia explicó que estas medidas sumadas a condiciones climáticas diferentes respecto del fuerte brote registrado durante la campaña 2023-2024, permitieron disminuir la incidencia del achaparramiento en varias zonas productivas.
Sin embargo, la investigadora advirtió que la situación actual obliga a mantener la vigilancia. "Pensábamos que durante el invierno iba a haber una disminución de las poblaciones, pero vemos que en muchos lugares siguen siendo altas. Si eso coincide con la presencia de cultivos o con siembras escalonadas, puede favorecer el desarrollo del insecto", sostuvo.
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En Vinalito, por ejemplo, los técnicos observaron importantes problemas de achaparramiento asociados a las elevadas poblaciones de la chicharrita. En Yuto, por otra parte la incidencia varía entre establecimientos y depende, entre otros factores del entorno productivo y de la presencia de otros cultivos como cítricos y frutales.
Algo que también continúa bajo estudio es la capacidad de dispersión del insecto. Aunque su desarrollo y reproducción ocurren exclusivamente sobre plantas de maíz, explicó que puede desplazarse hacia otros ambientes y permanecer temporalmente en pastizales, cultivos hortícolas o frutales hasta encontrar nuevamente un hospedante adecuado.
Investigaciones en marcha
Además del monitoreo poblacional, distintos equipos del Inta desarrollan investigaciones sobre enemigos naturales de la chicharrita, estrategias de manejo integrado y ensayos para evaluar la eficacia de diferentes herramientas de control. En el caso de la Estación Experimental de Yuto, uno de los aportes más importantes es la posibilidad de realizar análisis moleculares mediante técnicas de PCR para detectar la presencia de Spiroplasma kunkelii, uno de los principales patógenos asociados al achaparramiento del maíz.
Este diagnóstico permite conocer si los insectos presentes en un establecimiento son portadores del patógeno antes de la siembra, información que ayuda a definir la conveniencia de implantar el cultivo y las medidas preventivas que deberán adoptarse durante la campaña.
La especialista Silvia Tapia recordó además que el período de mayor vulnerabilidad del maíz se extiende desde la emergencia hasta las primeras etapas de desarrollo, momento en el que resulta indispensable reforzar el monitoreo y las prácticas de manejo.
"El productor que tenga dudas o necesite asesoramiento puede acercarse al Inta. Hoy contamos con herramientas de monitoreo y de diagnóstico que permiten planificar mejor las decisiones antes de sembrar", sostuvo Tapia e instó a comunicarse al Inta Yuto, Cerrillo y otros.
El insecto es de 3 milímetros
Otro de los aspectos que analiza el Inta durante los monitoreos es la composición de las poblaciones de la chicharrita. El insecto, de apenas 3 milímetros de longitud, presenta diferencias entre machos y hembras, por lo que los técnicos realizan el sexado de los ejemplares capturados.
Esta tarea permite estimar la capacidad de crecimiento de la población, ya que habitualmente predominan las hembras, responsables de un mayor potencial reproductivo. Tapia indicó, además, que la presencia de Dalbulus maidis y de casos de achaparramiento también fue registrada en la Quebrada de Humahuaca, aunque los antecedentes corresponden principalmente a investigaciones realizadas entre las décadas de 1990 y 2000.
No obstante, aclaró que el área de trabajo del Inta Yuto se concentra en la región subtropical de Jujuy, especialmente en los departamentos Ledesma y Santa Bárbara, donde se desarrolla el monitoreo sistemático de la plaga.
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