Erling Haaland, el vikingo wellness del Mundial
Lifestyle, por Fernanda Bringas (muy_fer_) Producción general y Sol García Hamilton (solchugh) - Producción periodística.En una de las tribunas, cientos de personas se sientan una detrás…

Lifestyle, por Fernanda Bringas (muy_fer_) Producción general y Sol García Hamilton (solchugh) - Producción periodística.
En una de las tribunas, cientos de personas se sientan una detrás de la otra y comienzan a mover los brazos como si remaran. No hay agua ni barcos sino camisetas rojas, cascos con cuernos y un estadio entero que juega a ser vikingo. En el campo, Erling Haaland observa la escena con el pelo recogido y el número nueve de Noruega sobre el pecho.
La celebración se llama Viking Row y se convirtió en una de las imágenes del Mundial 2026. Los fanáticos simulan remar en un drakkar nórdico para acompañar a una selección que llegó al torneo después de 28 años de ausencia y alcanzó los primeros cuartos de final de su historia. En el centro de ese fenómeno está Haaland: goleador, capitán simbólico, protagonista de memes y uno de los nombres más repetidos en las redes sociales durante la competencia.
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Su atractivo, sin embargo, no terminó cuando el árbitro marcó el final. El jugador del Manchester City parece haber construido, quizás sin planificarlo por completo, uno de los personajes más reconocibles del fútbol contemporáneo. Mide cerca de 1,95 metros, tiene el físico de un luchador nórdico, celebra sus goles meditando y dedica una parte importante de sus días a preparar, alimentar y recuperar su cuerpo.
La aventura de Noruega terminó en los cuartos de final, con una derrota por 2-1 ante Inglaterra después del tiempo suplementario. Haaland no pudo marcar por primera vez en el torneo y dejó la cancha durante el alargue, agotado. Pero la eliminación no borró el fenómeno: Noruega completó la mejor participación mundialista de su historia y su delantero quedó como uno de los nombres que definieron esta Copa.
En la cancha puede parecer una máquina programada para marcar goles. Fuera de ella camina al sol, cocina carne en su jardín y conversa frente a una cámara sobre café, descanso y movilidad. Ese contraste —entre el delantero intimidante y el joven que presenta sus hábitos con naturalidad— explica por qué su figura siguió creciendo incluso después de quedar fuera de competencia.
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Desde octubre de 2025, Haaland tiene su propio canal de YouTube. Podría haberse limitado a publicar goles, publicidades o imágenes de entrenamientos. En cambio, eligió debutar con un video titulado "Day in the Life of a Pro Footballer", en el que muestra una jornada de su vida casi desde que se despierta hasta que termina de cenar.
Así, el delantero también se convirtió en youtuber. Su contenido está centrado en las pequeñas acciones que forman parte de su preparación. "Las personas ven los partidos, los goles y las celebraciones, pero no las horas necesarias para estar preparado", explicó al presentar el canal. El objetivo, dijo, era mostrar la rutina, la comida, la recuperación y esos detalles que habitualmente quedan fuera de cámara.
El video también desarma cierta fantasía alrededor de la vida del futbolista multimillonario. En la cocina de su casa no aparece un chef privado preparando cada plato. Haaland fríe sus propios huevos, corta el pan y comparte el desayuno con su pareja, Isabel Haugseng Johansen. Cuenta que vive de manera independiente desde los 16 años y que, por lo tanto, aprendió a cocinar.
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La escena podría pertenecer a cualquier video de rutina matinal. Solo que, unas horas después, quien revuelve esos huevos deberá volver a sostener el cuerpo de uno de los delanteros más exigidos del mundo.
La mañana comienza con café. Haaland lo considera uno de sus "superalimentos", siempre que sea de buena calidad y se consuma en el momento adecuado. En su video lo prepara con leche y jarabe de arce; en otras ocasiones también le agregó colágeno.
Después intenta salir al exterior con una caminata breve y la exposición a la luz natural forman parte de su manera de poner en marcha el día. Su interés no está únicamente en despertarse, sino en ordenar el ritmo circadiano: el reloj interno que regula, entre otras funciones, los ciclos de sueño y vigilia.
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En una época en la que el wellness suele asociarse con dispositivos, aplicaciones y tratamientos costosos, una parte de la filosofía de Haaland se apoya en acciones elementales para "volver a las raíces". Después aparecen los equipos, los fisioterapeutas y la tecnología, pero su relato siempre vuelve a la misma idea: los resultados dependen de repetir los fundamentos.
Su desayuno habitual está compuesto por huevos y pan de masa madre. A partir de allí, la alimentación se vuelve más abundante y también más particular. Haaland privilegia productos locales y alimentos poco procesados. En el documental Haaland: The Big Decision contó que consume distintos tipos de carne, pero también órganos como hígado y corazón. Su argumento es que no todas las carnes pueden evaluarse de la misma manera. Establece una diferencia entre los productos de comida rápida y la carne procedente de animales criados localmente y alimentados con pasto.
En su canal de YouTube visita una granja para comprar miel, leche y cortes como ribeye, filet, short ribs y tomahawk. Más tarde prepara dos enormes piezas de carne al aire libre y, mientras espera que estén listas, aprovecha para meterse en un baño de hielo.
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No obstante, reducir su alimentación a grandes cantidades de carne roja sería engañoso. Haaland también incorpora arroz, papas, vegetales, huevos, pollo y pescado. Durante su paso por el Borussia Dortmund, se informó que entre sus elecciones aparecían el pez espada, el dorado y el róbalo.
Y detrás de ese interés por el pescado hay un nombre que lo acompaña desde antes de convertirse en una estrella: Cristiano Ronaldo.
Su padre, Alf-Inge Haaland, contó además que Erling había quedado marcado por una anécdota de Patrice Evra: durante un almuerzo, Cristiano había elegido comer únicamente pescado. Más que copiar un plato concreto, el noruego comenzó a observar la disciplina del portugués y su capacidad para mantenerse en la élite con el paso de los años.


La admiración también llegó a la cancha. Haaland contó que miraba en YouTube los movimientos de Ronaldo dentro del área, sus engaños a los defensores y su transformación de extremo en delantero central. Cristiano se convirtió así en una referencia doble: por la forma de jugar y por la manera de cuidar una carrera fuera del campo.
La cantidad exacta de calorías que consume Haaland se convirtió en uno de los datos más repetidos sobre su vida. Numerosos medios ubican su ingesta diaria alrededor de las 6.000 calorías. Sin embargo, no existe un registro reciente y completo en el que el jugador pese cada alimento y confirme que consume exactamente esa cifra todos los días.
Lo comprobable es que come mucho. Su compañero de selección Joshua King lo resumió con una comparación que terminó formando parte de la leyenda: dijo que Haaland "come como un oso". Durante su etapa en Alemania también se informó que podía realizar hasta seis comidas diarias para responder a las necesidades de su físico y a la carga de entrenamiento.
Pero esa abundancia no debe confundirse con improvisación. Sus comidas responden a las demandas de un hombre de casi dos metros que entrena y compite como profesional. No es una dieta que pueda trasladarse automáticamente a la vida cotidiana de cualquier persona.
Tampoco es una rutina completamente ascética. Su padre ha contado que la lasaña ocupa un lugar especial entre sus platos preferidos y sus compañeros hablan de reuniones alrededor de un Sunday roast británico, con papas, salsa y Yorkshire puddings. En la vida de Haaland también existen las comidas compartidas y el placer. La diferencia está en que no parecen dirigir el sistema, se integran a él.
La preparación de Haaland no se reduce al gimnasio ni a los ejercicios con pelota. En su casa trabaja con Mario Pafundi, integrante del equipo médico del Manchester City, que realiza masajes, terapia de tejidos blandos y sesiones de movilidad.
La flexibilidad ocupa un lugar central. Para un jugador de su altura, conservar amplitud en las caderas, las ingles y las piernas resulta clave. Sus goles acrobáticos —algunos realizados levantando la pierna a una altura poco habitual para cualquier futbolista— no dependen solo de la fuerza o del instinto. También requieren que ese cuerpo grande pueda moverse con coordinación.
Después del trabajo físico aparecen las estrategias de recuperación. Haaland utiliza baños de hielo, sauna y sesiones de contraste entre frío y calor. También tiene un panel de luz roja en su casa. Son recursos que deben entenderse dentro de una estructura profesional, acompañada por médicos, fisioterapeutas y preparadores, y no como trucos aislados capaces de explicar por sí solos su rendimiento.
Ese detalle es importante. En redes sociales, las rutinas de los atletas suelen desarmarse en fragmentos fáciles de copiar: un suplemento, una cámara de frío, un alimento o una máquina. En la vida real, el valor está en la combinación y en la constancia.
Para Haaland, la recuperación comienza antes de cerrar los ojos. En una entrevista con GQ definió el sueño como una de las cosas más importantes de su vida. No se refería únicamente a acumular horas, sino a conseguir un descanso de calidad. Por eso, durante la noche utiliza anteojos que bloquean parte de la luz azul de las pantallas y, según contó, apaga el Wi-Fi antes de dormir.
El mismo delantero que durante el día persigue estímulos —luz, movimiento, frío, calor— intenta reducirlos cuando cae la noche. Su rutina sigue una lógica: luz natural al despertar, menos iluminación artificial antes de acostarse. Existe, además, una práctica más controvertida. Haaland contó que se coloca una cinta sobre la boca para dormir, con el objetivo de favorecer la respiración nasal. El hábito se popularizó en las redes bajo el nombre de mouth taping.
Sin embargo, que lo realice un deportista profesional no convierte el procedimiento en una recomendación general. Una revisión de los estudios disponibles encontró evidencia insuficiente sobre sus beneficios y advirtió que puede resultar peligroso para personas con apnea del sueño, congestión u obstrucciones nasales no diagnosticadas.
Algo similar ocurre con la leche sin pasteurizar que aparece en sus videos. Haaland la incorpora dentro de su búsqueda de productos naturales, pero las autoridades sanitarias advierten que la leche cruda puede contener bacterias como E. coli, Salmonella, Listeria y Campylobacter. Su consumo no debe presentarse como un hábito saludable que pueda copiarse sin riesgos.
La paradoja es parte del fenómeno wellness contemporáneo: las prácticas de una estrella pueden circular más rápido que las advertencias necesarias para entenderlas.
La celebración más conocida de Haaland no incluye gritos ni saltos. Después de marcar, suele sentarse sobre el césped, cruzar las piernas, apoyar las manos sobre las rodillas y cerrar parcialmente los ojos.
La postura está relacionada con su práctica de meditación. El delantero explicó que la utiliza para relajarse, dejar de pensar demasiado y reducir el estrés. También contó que procura vivir en el presente y evitar anticipar obsesivamente lo que ocurrirá en el próximo partido. Esa calma resulta llamativa en alguien cuya profesión depende de decisiones que duran apenas segundos. Haaland no se prepara mentalmente imaginando cada jugada. Su estrategia consiste, más bien, en disminuir el ruido.
Durante el Mundial esa actitud se volvió visible. Mientras crecían la expectativa, los memes y la presión alrededor de Noruega, él insistía en disfrutar el momento. En las concentraciones jugaba al golf, a Super Mario y a Pokémon con sus compañeros. El recorrido terminó en los cuartos de final, con la derrota ante Inglaterra, pero la eliminación no invalida el sistema que construyó alrededor de su cuerpo. También recuerda su límite: ningún hábito vuelve invencible a un deportista ni garantiza un resultado. El cuerpo puede estar sometido a un plan minucioso; la cabeza necesita, a veces, dejar de pensar en fútbol.
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