El S&P Merval resistió al mal clima global y subió casi 3% en la semana, pero el riesgo país tocó máximo de un mes
La mejora crediticia y el impulso de las energéticas sostuvieron a las acciones argentinas frente a la tensión externa. En cambio, los bonos soberanos cerraron bajo presión y ampliaron la prima local.

La mejora crediticia y el impulso de las energéticas sostuvieron a las acciones argentinas frente a la tensión externa. En cambio, los bonos soberanos cerraron bajo presión y ampliaron la prima local.
El mercado local resistió la presión externa, sostenido por la mejora crediticia y el impulso de las energéticas.
La semana terminó con un balance mayormente positivo para los activos argentinos, más allá de haber transitado con una nueva ola de vientos en contra desde los mercados internacionales, donde la geopolítica volvió a ser la protagonista.
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En un principio esto ocurrió debido al renovado conflicto en Medio Oriente, donde la guerra entre EEUU e Irán impregnó nuevamente el clima inversor con incertidumbre y riesgo, como consecuencia de la volatilidad en el precio del petróleo y por ende en las expectativas de inflación y las tasas de interés.
A su vez, como se dió a conocer ayer, el gobierno de Donald Trump volvió a imponer una nueva ronda de aranceles a 60 socios comerciales, incluida Argentina, que escalan del 10% al 12,5%, y de igual forma que en la primera ronda de esta administración en abril de 2024, el efecto negativo sobre las perspectivas de crecimiento que esto trae a la economía global no tardó en llegar a los mercados.
Así, tras acumular una suba de 5,5% en pesos y de 6,7% en dólares, el S&P Merval cortó la fuerte recuperación de la semana con una caída de 1,8% y -3% en pesos y dólares, afectados por los sucesos internacionales.
Sin embargo, el índice accionario terminó la semana con una suba 3,7% en pesos y 2,7% en dólares, ya que la noticia de la suba de calificación de Moody´s, la última de las tres grandes calificadores que faltaba subir de podio a la Argentina, terminó por ejercer una presión positiva que protegió a los activos del clima externo.
Más allá de esto, la deuda soberana no logró convencer a los inversores en este contexto de elevado riesgo, lo que derivó a en un aumento de la prima argentina de riesgo, y como consecuencia, el riesgo país ascendió en la semana hasta los 437 puntos, una diferencia de 18 puntos respecto de la semana pasada.
Al mismo tiempo, durante la semana se dieron a conocer datos sobre la evolución de los salarios, la actividad y el comercio exterior, mientras el Tesoro volvió a intervenir en el mercado mediante una licitación de deuda atada al dólar y el BCRA continuó acumulando divisas en el mercado de cambios, en medio de una renovada presión cambiaria, con los tipos de cambio de referencia en máximos históricos nominales.
Los nuevos aranceles de Donald Trump volvieron a deteriorar las perspectivas para el comercio y el crecimiento global.
Moody's elevó la calificación soberana de Caa1 a B3 con perspectiva positiva y quedó alineada con Fitch y S&P, al destacar la consolidación fiscal, la desaceleración de la inflación y la liberalización económica. Sin embargo, la mejora del frente financiero contrastó con una recuperación todavía concentrada en los sectores vinculados con el comercio exterior.
Según dio a conocer en la semana el INDEC, en mayo el EMAE cayó 0,5% mensual y acumuló su segundo retroceso, mientras el crecimiento anual se moderó a 1,7%. El agro, la energía y la minería sostuvieron la actividad, pero la construcción, la industria y el comercio permanecieron 14%, 12% y 5% por debajo de 2023. A su vez, desde noviembre se perdieron 235.000 empleos privados, el salario formal retrocedió 3,6% y la confianza del consumidor cayó 4,8% mensual en julio.
Pese a esa debilidad, desde el equipo de Research de Puente destacaron que "la semana dejó señales positivas en el frente macroeconómico", debido a que el superávit comercial alcanzó los u$s13.900 millones y permitió que el BCRA comprara u$s1.900 millones durante julio. No obstante, la recalificación tuvo un impacto limitado sobre la deuda, ya que, según la firma, "los bonos ya estaban cotizando como B-/B3".
Moody's elevó la calificación soberana de la Argentina, aunque la mejora ya estaba en gran parte incorporada en los precios de los bonos.
El S&P Merval atravesó una semana de fuertes contrastes. La mejora de Moody's impulsó al índice hasta un récord nominal durante la primera mitad de la semana, incluso con Wall Street en baja. Sin embargo, la escalada en Medio Oriente y el salto del petróleo modificaron el clima inversor y llevaron al mercado local a devolver parte de ese avance.
Tomás Bazzani, de MM Investments, resumió el recorrido como una semana de "dos mitades opuestas". Según explicó, la recalificación llevó al S&P Merval a 3.372.415 puntos y redujo el riesgo país hasta 410 unidades, aunque luego los ataques hutíes contra petroleros sauditas y la ampliación del conflicto hacia el Mar Rojo revirtieron parte de la mejora. "El mercado reaccionó con fuerza a una buena noticia institucional y, apenas cambió el clima externo, devolvió parte de esa reacción", sostuvo.
Dentro de ese retroceso, las energéticas mostraron una mayor resistencia, favorecidas por un sector Oil & Gas que subió 13% en el mes y por un Brent que acumuló 28% desde fines de junio, y ya volvió a superer los u$s100 por barril. En cambio, los bancos concentraron la toma de ganancias.
El protagonismo energético también se reflejó en las novedades corporativas. En este sentido, Pampa Energía anunció una planta de urea por u$s2.700 millones en Bahía Blanca, YPF dispuso un split de diez acciones por cada título desde el 4 de agosto y Adecoagro compró un ingenio brasileño para ampliar sus negocios de azúcar, etanol y energía.
Vaca Muerta volvió al centro de la escena por el salto del petróleo y las nuevas inversiones del sector energético.
La mejora de la calificación soberana no alcanzó para sostener a la deuda argentina, que volvió a quedar condicionada por el deterioro del contexto internacional. En ese marco, los Globales retrocedieron 1,6% durante la semana, los Bonares perdieron 1,3% y los BOPREAL cedieron 0,1%, mientras el riesgo país terminó en 437 puntos, su mayor nivel desde el 26 de junio. El movimiento acompañó la caída de la renta emergente latinoamericana, afectada por la escalada entre EEUU e Irán.
Dentro de la curva en dólares, los Bonares largos ofrecieron rendimientos de entre 8% y 9%, mientras el AO27 se ubicó en 3,8% y el AO29 en 8,1%. Frente a esa configuración, IEB mantuvo su preferencia por el AO28, con una TEA de 7,3%, y por el bono subsoberano CO35, con 8,5%. A su vez, Neuquén aprovechó la ventana financiera y regresó al mercado internacional después de diez años, con una colocación de u$s500 millones a 2034 al 7,35%, sin garantías y destinada a infraestructura vinculada con Vaca Muerta.
En pesos, la semana mostró una mayor estabilidad. En este sentido, de el equipo de Research de Aldazabal señalaron que los bonos CER cerraron con rendimientos reales promedio de 5,1% para 2027 y de 7,8% para 2028, mientras los títulos a tasa fija operaron cerca de 1,9% TEM. Al mismo tiempo, la caución se mantuvo alrededor de 20% TNA, los pases entre terceros en 20,1% y la TAMAR de bancos privados subió levemente hasta 22,9%.
La presión cambiaria, sin embargo, volvió a ganar terreno. De acuerdo con la firma, el A3500 y el CCL avanzaron 1%, el MEP subió 1,3% y los futuros aumentaron 0,9%, con tasas implícitas promedio de 20,8% TNA.
En ese escenario, el Tesoro buscó reducir la liquidez que podía volcarse al mercado de cambios y canjeó u$s1.851 millones de la Lelink D31L6, equivalentes a 45% del total y por debajo de la adhesión habitual. De ese monto, u$s1.736 millones pasaron a la Lelink de julio y u$s159 millones al TZVD8. Aun así, para el próximo viernes quedaron vencimientos por $8,5 billones, en una plaza que continuó ajustada y requirió operaciones de REPO por $1,6 billones.
El Tesoro buscó descomprimir los compromisos inmediatos, aunque todavía enfrenta vencimientos por $8,5 billones.
La escalada en Medio Oriente volvió a trasladarse rápidamente a los mercados internacionales. Luego de los ataques hutíes contra dos petroleros sauditas en el Mar Rojo, el WTI subió 5,4% hasta u$s91,5 y el Brent avanzó 6,2% hasta u$s100. El temor a una ampliación del conflicto hacia nuevas rutas energéticas también presionó a los bonos estadounidenses, por lo que la tasa del Treasury a diez años ascendió a 4,70% y la de dos años llegó a 4,35%. Al mismo tiempo, el dólar ganó 0,3% y el oro cayó 2%, aunque el crudo corrigió parte del avance en la rueda siguiente.
A la tensión geopolítica se sumó un nuevo frente comercial. EEUU formalizó aranceles bajo la Sección 301 para 60 economías, con una tasa de 10% para 14 socios y de 12,5% para otros 46, incluida la Argentina. El nuevo esquema reemplazó al gravamen temporal de la Sección 122 y convivirá con los recargos de 25% sobre acero, aluminio, cobre, madera y semiconductores. Además, desde el 31 de julio comenzará a regir un arancel de 100% sobre los medicamentos patentados.
En Wall Street, la temporada de balances confirmó la fortaleza de las ganancias, aunque también expuso las dudas sobre el retorno de las inversiones vinculadas con la inteligencia artificial. Desde Balanz indicaron que 86 compañías, equivalentes a 18,2% de la capitalización del S&P 500, presentaron resultados y que 94,7% superó las previsiones.
En este contexto, Alphabet reportó ingresos por u$s119.800 millones y un crecimiento de 82% en Google Cloud, pero sus acciones cayeron 7,1% luego de que la empresa elevara su programa anual de inversiones. Tesla también superó las expectativas de facturación, con u$s28.240 millones y más de 480.000 vehículos entregados, aunque su ganancia por acción quedó por debajo del consenso y el flujo de caja libre fue negativo en u$s1.090 millones. Como consecuencia, el papel perdió 14,5% tras la presentación.
La reacción mostró que el mercado comenzó a exigir mayores certezas sobre la rentabilidad del gasto tecnológico. En esa línea, Paulino Seoane, de Balanz, sostuvo que "el mercado de IA está muy firme" y que la demanda continúa trasladándose a la facturación, aunque reconoció una mayor prudencia después de las fuertes subas del año. Esa evaluación quedará a prueba la próxima semana, cuando reporten otras 174 compañías que representan 35,5% del S&P 500, entre ellas Meta, Microsoft, Apple, Amazon, Chevron y ExxonMobil.
Los ataques hutíes en el Mar Rojo ampliaron el riesgo sobre las rutas energéticas y dispararon el precio del crudo.
De cara a la próxima semana, la atención del mercado estará puesta en los vencimientos del Tesoro y en su impacto sobre la liquidez y las tasas de corto plazo. Desde Puente señalaron que, si se mantienen los flujos positivos del comercio exterior y la demanda privada de dólares continúa moderada, el BCRA podría sostener la acumulación de reservas. Sin embargo, una mayor fortaleza global del dólar volvería a sumar presión sobre el mercado cambiario y podría elevar la volatilidad del tipo de cambio.
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