Eduardo Crespo, especialista en desarrollo económico: "El Gobierno va a tener que buscar un reset del programa"
El economista advierte que la economía funciona a dos velocidades y que el mercado interno no tiene motor claro para salir de la recesión. Propone recuperar la inversión pública y una estrategia de desarrollo para los sectores urbanos.

El economista advierte que la economía funciona a dos velocidades y que el mercado interno no tiene motor claro para salir de la recesión. Propone recuperar la inversión pública y una estrategia de desarrollo para los sectores urbanos.
Eduardo Crespo, economista y especialista en desarrollo económico.
Para Eduardo Crespo, el programa económico llegó a un punto en el que ya no alcanza con correcciones menores. "Yo creo que van a tener que buscar un reset, por varios motivos", sostuvo el especialista en desarrollo económico, máster y doctor en Economía por la Universidad Federal de Río de Janeiro.
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El primero, explicó el licenciado en Ciencias Políticas y Económicas por la UBA, es electoral: aunque reconoció que una parte grande de la población rechaza volver al kirchnerismo, advirtió que "encarar un 2027 recesivo va a ser muy complicado".
La base para el año próximo no será muy alentadora: tras los datos de actividad de agosto (0,1% frente a julio y -1,7% interanual), la consultora LCG advierte que, si no se creciera en los últimos 4 meses del año, la actividad caería en 2026 -0,1% en relación con 2025.
El segundo motivo es estructural. Crespo describió una economía "a dos velocidades": por un lado, Vaca Muerta, el agro y la minería, impulsados por la demanda externa; por el otro, los sectores urbanos que dependen del mercado interno, que a su juicio están "absolutamente deprimidos" por la combinación de ajuste fiscal, apertura comercial y tipo de cambio apreciado.
Por eso, aunque coincidió en que es necesario que la Argentina "definitivamente estabilice", planteó que el Gobierno debe sumar una estrategia de desarrollo que hoy "nisiquierasediscute" y que, de hecho, la estabilización no está completa, porque la inflación continúa en torno al 30% anual. A continuación, la entrevista completa en Ámbito Financiero.
P.: Luego del dato de actividad de agosto, las consultoras afirman que estamos prácticamente en recesión técnica. ¿Qué chances ve de evitar un año de variación negativa del PBI?
Eduardo Crespo: No tengo los detalles de los últimos números, pero tengo la impresión de que hay una combinación que torna improbable una recuperación. Vos tenés un boom de exportaciones, aparentemente también en cantidades. Creo que en cantidades todavía no se llega al récord, pero hay un crecimiento importante de las exportaciones, pero básicamente son recursos naturales. Estamos hablando de Vaca Muerta, el agro, que es lo típico de la Argentina; agregale el litio y los proyectos que hay ahora de cobre.
Después, el resto de la economía, básicamente los sectores urbanos, el conurbano bonaerense, pero diría el Gran Rosario, el Gran Córdoba, están expuestos a una serie de factores que me parece que son invariablemente recesivos: tenés ajuste fiscal, tenés apertura comercial con tipo de cambio valorizado. No veo ningún driver que empuje a esos sectores. Es una economía que funciona, como están diciendo varios, a dos velocidades. Una está impulsada desde afuera: toda la economía cordillerana, digámoslo así, más el agro, están impulsados por la demanda externa.
P.: Y el resto de la economía, entonces, ¿por dónde podría crecer?
E.C.: La economía que depende del mercado interno está absolutamente deprimida y no veo por dónde podría salir. Están queriendo estimularlo vía crédito. No veo ninguna chance, además de que hay problemas de endeudamiento de las familias, eso se escucha todos los días.
No es una crítica necesariamente al Gobierno: todo esto coincide con un escenario en donde se buscó estabilizar. Tampoco ha sido tan exitoso, por decirlo así. Pero el tipo de cambio apreciado, el ajuste fiscal y la apertura comercial son tres políticas que apuntan a estabilizar la economía, a bajar la inflación. En mi teoría, la más efectiva siempre es el tipo de cambio. Esa economía, que es la mayor parte, la que genera más empleo y la que tiene más efectos multiplicadores, tiene tres elementos que la están empujando para abajo, y no creo que se compense con lo que ocurre con la economía cordillerana o el agro pampeano. No puede compensar. Podría compensar en parte, por ejemplo con el tema del RIGI, pero no hay ni siquiera una obligación de que Vaca Muerta tenga un contenido local en los proveedores.
P.: ¿Esta situación responde a la lógica del programa o a una mala implementación?
E.C.: Yo creo que es parte del programa, porque el programa tiene como prioridad principal, hasta donde da para ver, bajar la inflación. Es el punto primero y principal, aunque no lo digan, aunque no lo reconozcan, aunque digan que todo es fiscal y que la inflación es apenas un fenómeno monetario. Lo cierto es que a la inflación se la baja en América Latina principalmente con el tipo de cambio.
Obviamente la política fiscal puede ayudar, y la apertura comercial ayuda, sin duda, porque si traés productos mucho más baratos de afuera eso tiene un impacto tanto sobre la inercia inflacionaria como sobre los precios. Los precios de lo que importás directamente bajan porque son más baratos, pero al mismo tiempo tiene un impacto sobre la inercia, porque no te aumentó un proveedor y eso no se va después a precios. Es parte del paquete de estabilización, básicamente se apunta a eso.
P.: Entonces, ¿el plan debe ser modificado o bien reseteado en esencia?
E.C.: Yo creo que van a tener que buscar un reset, por varios motivos. Primero, electorales. Obviamente hay mucho rechazo a la oposición, una parte grande de la población no quiere volver al kirchnerismo, todo esto ya lo sabemos, pero encarar un 2027 recesivo va a ser muy complicado en términos electorales. Y después creo que tienen que buscar alguna salida. Que busquen bajar la inflación, sí: yo creo que es necesario que la Argentina definitivamente estabilice. Pero tiene que buscar algún elemento que apunte a que por lo menos los sectores exportadores tengan más efectos multiplicadores sobre el resto de la economía, y hay que tener algún tipo de estrategia, que no la hay, para con el conurbano bonaerense, por ejemplo. Y no es una cuestión apenas regional: es una política de decir "vamos a desarrollar estos sectores o vamos a proteger a otros", con algún tipo de criterio. Todo esto ni siquiera se discute en el Gobierno, hasta donde da para saber. Lo único que he visto es alguna discusión de promover el crédito al consumo, que obviamente sería expansivo. Pero con los salarios deprimidos que tenemos en estos momentos va a ser difícil que la economía se recupere apenas vía crédito.
P.: ¿Qué puntas tomaría para ir en esa discusión que plantea?
E.C.: Yo creo que la Argentina tiene un potencial importante en servicios del conocimiento, y hay que tener una estrategia por ahí. Es minoritario, no creo que empuje a la economía. Y también creo que hay que contemplar una recuperación, aunque sea gradual, de la inversión pública, por varios motivos. La inversión pública tiene un efecto de demanda, porque implica un aumento de la demanda, del empleo, y tiene un efecto sobre la oferta potencial y fundamentalmente sobre la competitividad. Yo no veo ninguna economía en el mundo que pueda crecer sin inversión pública. No conozco muchos ejemplos. Y no estamos hablando de la típica política fiscal expansiva, para ponerle un rótulo populista, de aumentar salarios, jubilaciones, transferencias. Estoy hablando de inversión pública: puentes, caminos, energía.
Tal vez no sea muy popular lo que voy a decir, pero si tu política fiscal expansiva se va fundamentalmente a salarios, tiene un efecto sobre los costos de producción y consecuentemente sobre la inflación. La inversión pública no tiene un efecto negativo sobre costos de producción; al revés, contribuye a reducirlos. Entonces, en principio, una recuperación de la inversión pública. Pero no está en el ADN de este Gobierno, no va a ir por ahí. Y después apuntar a algunos sectores, que habría que identificar con especialistas: "este sector tiene tal o cual chance de prosperar".
Una gran promesa más urbana, que no es recursos naturales y tiene algún perfil exportador, son los servicios del conocimiento. Pero puede haber varios otros. Después habría muchísimas otras políticas. Hay que ver qué se hace con el régimen automotor. Estábamos integrados con Brasil en el marco del Mercosur, Brasil empieza a recibir inversiones para autos eléctricos chinos, la Argentina por una cuestión ideológico-diplomática se queda fuera de todo esto, y yo creo que vamos a la desaparición de nuestro sector automotor o tenemos que buscar una estrategia para integrarnos a ese proceso que está experimentando Brasil.
P.: Gobierne quien gobierne, la discusión sobre la eficiencia de los sectores productivos es incómoda, pero necesaria…
E.C.: Yo creo que hay que plantearse, más que qué sectores son eficientes, qué sectores tienen realmente alguna perspectiva de desarrollo en las próximas décadas y cuáles no. Yo no soy partidario de subsidiar eternamente o de proteger eternamente sectores que no son viables. Me parece que no es una buena política. No veo muchas experiencias de desarrollo, por lo menos de la Segunda Guerra Mundial para acá -tal vez en el siglo XIX sí- que se hayan logrado apenas con protección o con subsidios eternos. Si uno ve las experiencias asiáticas, fundamentalmente China, que es el gran laboratorio, ellos subsidian, promueven con muchísima fuerza durante algunos años y una vez que el sector arrancó, sacan los subsidios, sacan el apoyo, sacan todo. Es lo que está ocurriendo, por ejemplo, con paneles solares.
Hay sectores, como el régimen fueguino, que me parecen totalmente inviables. Hay que evaluar en qué medida vale la pena seguir promoviendo, por ejemplo, el sector textil. Sé que da mucho empleo, pero también tiene un impacto sobre el nivel de ingreso de la población. La ropa es un básico, no podés estar desnudo, tenés que salir a la calle. Entonces esto afecta los ingresos de los sectores populares. Se puede reciclar ese sector hacia algún tipo de, no sé, alta costura o algo por el estilo, pero en principio lo ideal me parece que es que la población acceda a ropa barata. No le veo ninguna perspectiva al sector, por lo menos tal como está hoy, de competir con la producción asiática en las próximas décadas.
P.: ¿Cómo está viendo la evolución de los salarios? ¿Es posible garantizar una recuperación salarial en el corto plazo?
E.C.: Si uno mira el largo plazo, la sustentabilidad, yo creo que los salarios pueden ir creciendo a la par de la productividad. Creer que se puede empujar la economía argentina empujando los salarios si no hay dólares que sustenten ese proceso... Básicamente vos aumentás los salarios, aumenta la demanda doméstica y aumentan las importaciones. Eso es sustentable si crecen las exportaciones, pero también si evitamos la fuga de capitales, y toda una serie de condiciones que, si no se verifican, no lo tornan sustentable. De modo que yo no lo plantearía como un tema central. Sé que mucha gente quiere escuchar que se puede recuperar la economía aumentando los salarios, pero es una economía endeudada, hay que tener en cuenta eso: hay que pagar intereses de deuda, y no pagar tiene consecuencias.
No sería el primer default en el que incurrís; es un país que ya tiene un historial de default. Puede hacerlo a medida que vayan creciendo la productividad y las exportaciones. Si no, lo veo de patas cortas: algo que puede tener algún efecto electoral si se hace un par de meses antes de las elecciones, pero después puede tener consecuencias negativas. Además, en una economía con alta inflación, como todavía lo es la Argentina, tendría efectos inflacionarios, sin duda. Tener el salario deprimido forma parte de un plan de estabilización, de esto no tengo la menor duda.
P.: Yendo al plano cambiario: Patricia Bullrich dijo públicamente que anunciar una "bazuca" de u$s 75.000 millones muestra debilidad más que fortaleza. ¿Coincide?
E.C.: Primero, no sé de dónde hace las cuentas Milei para decir que tiene 75.000 millones de dólares. Me gustaría saber de dónde saca los números. Y después, es cierto: quien anuncia mucho está mostrando debilidad.
P.: Milei suma los swaps con China y EEUU mercado de futuros, inversiones…
E.C.: El swap con China no es dinero de libre disponibilidad para cualquier cosa. Lo de EEUU puede ser condicionado. No lo tomaría como algo firme.
P.: Asimismo, el Gobierno sostiene que el esquema de pocos pesos y muchos dólares enfrentará con éxito las turbulencias cambiarias del año electoral. ¿Ve sostenible esa idea?
E.C.: Yo la veo complicada porque hay vencimientos de deuda. Las exportaciones vienen bien, pero esto de pocos pesos será así en la medida que la economía siga deprimida. Pongamos una economía que estuviera creciendo al 5% anual: ahí se abriría una demanda por importaciones mucho mayor. A vos te sobran los dólares en la medida en que tenés la economía deprimida, porque demandás pocas importaciones. Pero en una economía que se recupera no veríamos tan fácilmente una situación de exceso de dólares. De hecho, es una economía que todavía se está endeudando. No lo veo fácil. Está todo agarrado con alambre. Mejoraron algunos indicadores, como el riesgo país, que volvió a subir más recientemente. Pero ni siquiera estabilizamos. No sé cuánto fue el último número de inflación, pero estamos hablando de un 30% de inflación anual todavía.
P.: Si aún no estabilizamos, ¿qué tendría que suceder para que así fuera?
E.C.: Yo creo que en un dígito de inflación. Mirando la región, cuando lleguemos al 9% o 10% anual ya podríamos decir que más o menos se estabilizó. La mayoría de las economías están rondando un 5% o un 6%. En la región, sacando Venezuela, no sé si hay alguna que esté arriba del 10%, creo que ninguna. En principio, ponernos en línea con la región.
P.: Bajo este programa económico, ¿sería a costa de más recesión?
E.C.: Si pensás la Convertibilidad, por ejemplo, fue una estabilización exitosa. Fue breve, rápidamente se estabilizó. Y fue expansiva, por lo menos al inicio, porque significó un cierto aumento del poder de compra, un aumento del crédito y de las posibilidades de endeudamiento, tanto del país como de los particulares. En la actualidad, así como viene el plan, depende mucho de que la economía se mantenga en recesión. El tema fiscal forma parte de esto, pero yo creo que no es tan importante para la inflación; no me parece que sea el ingrediente principal. Creo que el tema cambiario es el ingrediente principal, y ahí sí tiene un efecto recesivo hoy, en una economía que además se abre al mundo. Tiene un efecto negativo sobre todo en los que compiten con importaciones, sin lugar a duda. ¿Podríamos tener una estabilización expansiva? Yo creo que en parte sí, duraría más. Habría que esperar un poco más para estabilizar, pero con lo que te decía sobre la inversión pública, podríamos tener una economía que crece algunos puntos, 1 o 2% del PBI, no mucho más, en la medida que va reduciendo la inflación, porque la inflación todavía tiene un componente inercial importante. Y agreguemos que en este momento el mundo está sufriendo un choque inflacionario por el tema del petróleo. Demoraría un poco más, no me cabe ninguna duda.
P.: ¿Qué escenario global ve para 2027?
E.C.: Está muy complicado. Es difícil anticipar qué va a ocurrir, pero hay varias señales de probablemente una burbuja vinculada a las tecnológicas en Estados Unidos, combinada con un modelo de negocio que difícilmente se pueda sostener tal como está, porque tiene costos crecientes, sobre todo de energía. Y además enfrentan la competencia china, que es cada vez más difícil. Si esa burbuja explota, va a tener consecuencias sobre el mundo. No sé si como las de 2008, pero va a tener consecuencias si se generaliza y arrastra a otros sectores. Hay también algunas señales de debilidad, por lo menos en lo que se vio los últimos meses, de los bonos del Tesoro estadounidense, en parte por la inflación. Eso me hace pensar que se va a ir casi con seguridad a una suba de tasas en Estados Unidos. No es lo que quiere el gobierno de Trump, hasta donde da para ver.
P.: ¿Mala señal para Argentina?
E.C.: Una suba de tasas en Estados Unidos obviamente tiene consecuencias negativas para la Argentina, y diría para el mundo, porque la dirección de los capitales se revierte hacia los bonos del Tesoro. Va a tener un efecto recesivo en Estados Unidos y probablemente, por lo menos de contratendencia, para el resto del mundo. No necesariamente que el mundo caiga en recesión, porque hay economías que parecen estar haciendo un decoupling, como China, donde las tasas de interés vienen bajando. Pero China tiene su propia lógica y es una economía con muchas más espaldas que la nuestra. Cuando suben las tasas, no solo los capitales pegan la vuelta, sino que en general también se ve una caída de los precios de los commodities.
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