Dólar, embargos y recesión: Luis Caputo va a la UIA con muchos problemas y pocas herramientas

Pese a la recesión y el alza del riesgo país, el Ministero de Economía anticipa que no tomará medidas. El dólar vuelve a la agenda empresaria.

Por Andrés Lerner5 min de lectura
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Dólar, embargos y recesión: Luis Caputo va a la UIA con muchos problemas y pocas herramientas
Dólar, embargos y recesión: Luis Caputo va a la UIA con muchos problemas y pocas herramientas

Pese a la recesión y el alza del riesgo país, el Ministero de Economía anticipa que no tomará medidas. El dólar vuelve a la agenda empresaria.

Luis Caputo, ministro de Economía y el Secretario de Producción Pablo Lavigne junto a Martín Rappallini, titular de la UIA, y su equipo.

La Unión Industrial Argentina (UIA) recibirá el próximo martes al ministro de Economía, Luis Caputo, en medio de un clima complejo para el sector y con pocas herramientas para torcer el rumbo. Según un informe de la Fundación Observatorio PyME, una de cada siete pymes industriales enfrenta embargos por deudas con ARCA. La reciente devaluación del real endurece la competencia con Brasil, el Banco Central (BCRA) reconoció que Argentina entró en recesión y los empresarios vuelven a hablar del dólar. El Gobierno dice que el plan es inalterable.

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"No nos podemos mover ni un centímetro", dijo Caputo en la Ronda de Negocios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Justamente, el RIGI es la principal política sectorial del gobierno de Javier Milei, pero muchos industriales denuncian que los proyectos vinculados a los sectores primarios están derramando poco y nada sobre las actividades que más empleo generan.

En el caso de la metalurgia, ADIMRA, la cámara que agrupa a las empresas del sector, detectó que se están importando más de u$s100 millones mensuales para los vehículos de inversión que adhirieron al RIGI, mientras que la utilización de la capacidad instalada a nivel local apenas alcanza el 40,2%.

Hace dos semanas, gran parte de estas cámaras y empresas se reunieron con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y le pidieron que, junto con sus pares de Córdoba y Santa Fe, elabore un programa de desarrollo industrial. "El derrame no llega", dijeron en esa oportunidad y reclamaron que más eslabones logren incorporarse a las cadenas de valor de los pocos sectores ganadores del modelo.

Resulta curioso que el Gobierno asegure que no se moverá ni un centímetro de su plan cuando esta semana se encendieron todas las luces del tablero al mismo tiempo. El jueves, el Banco Central tuvo que reconocer en su informe de política monetaria que Argentina entró en recesión y, el viernes, los activos financieros sufrieron otro duro revés derivado del contexto internacional que llevó al riesgo país al borde de los 800 puntos básicos.

Sin embargo, el próximo martes Caputo se sentará frente a hombres y mujeres de negocios para decirles que el programa económico no necesita ser recalibrado. En las últimas horas surgió la versión de que podría realizar algún anuncio vinculado al financiamiento para la compra de bienes durables a través del Banco Nación, pero se trataría de una medida de alcance limitado, que no fue confirmada por fuentes oficiales ni empresariales.

La pregunta es si el ministro de Economía realmente cree que, como sostiene la tropa libertaria en redes sociales, "todo marcha acorde al plan", o si, concretamente, de acá a las elecciones no tiene herramientas para revertir una situación de deterioro, que a esta altura reflejan todos los indicadores macroeconómicos y que hasta los economistas que visitan seguido la Quinta de Olivos detectan.

El pasado miércoles, la UIA movió una ficha: reeditó, en un almuerzo con economistas, bajo la idea del Consejo Académico que supo ser una referencia en los noventa, con el economista Marcelo Diamand. En esta ocasión participaron, entre otros, Federico Poli, Marina Dal Poggetto, Ricardo Delgado, Andrés López, Carlos Pérez, Eduardo Levy Yeyati y Rodolfo Santangelo.

El tipo de cambio volvió a estar en el centro del debate. Los economistas coincidieron en que la apreciación excesiva del peso está enfriando la actividad y destruyendo empleo formal. También pusieron la lupa sobre la imposibilidad de competir con los productos provenientes de China en algunos sectores y cuestionaron la vigencia de impuestos distorsivos.

Gran parte de estos argumentos formarán parte del menú con el que las autoridades de la UIA recibirán a Caputo el martes. Hasta ahora, la entidad viene teniendo "poca suerte" con los reclamos que eleva al Gobierno, lo que genera tensiones internas con las bases industriales, que exigen una postura más confrontativa.

En la última oportunidad, la conducción de la UIA presentó más de una decena de medidas que el ministro de Economía derivó al secretario de coordinación productiva, Pablo Lavigne, y al de Hacienda, Carlos Guberman. "Hasta hoy no avanzaron con nada, solo hablan de un RIGI para pymes, pero nada concreto", dijeron fuentes de la entidad.

Uno de los reclamos recurrentes de los empresarios es el cese de los embargos. Según el último informe de la Fundación Observatorio PyME, una de cada siete empresas fue alcanzada por una medida de este tipo por parte de ARCA. Las firmas reportaron plazos de notificación muy cortos desde el vencimiento de sus obligaciones: para el 70%, la notificación llegó dentro de los primeros treinta días.

La última encuesta de coyuntura que realizó el Observatorio en octubre arroja más datos preocupantes: caídas de la producción y el empleo del 11,9% y el 5,6%, respectivamente, y un aumento de diez días en el plazo de cobro, que llegó a un promedio de 49 días. Además, los indicadores predictivos de actividad y expectativas continúan en zona contractiva, de acuerdo con el mismo estudio.

Los empresarios siguen señalando la debilidad de la demanda como el principal problema para sus negocios. Ocho de cada diez encuestados en el informe la identificaron como una dificultad. A la contracción ya conocida se suma un posible "efecto caipirinha" derivado de la devaluación del real brasileño de los últimos días. Por citar un ejemplo, el CEO de una de las principales multinacionales del país le explicó a Ámbito que su costo salarial es un 40% más alto en la filial argentina que en la de Brasil, pese a que el poder adquisitivo de los salarios es similar en ambos casos.

La industria llega a la reunión del martes con una combinación cada vez más difícil de administrar: recesión, ventas flojas, embargos, escaso acceso al crédito, tensión financiera y pérdida de competitividad. Caputo, en cambio, llega con una definición anticipada: no moverse ni un centímetro del programa. La incógnita ya no parece ser si el Gobierno está dispuesto a escuchar los reclamos industriales, sino cuánto más puede deteriorarse el sector antes de que el costo de no modificar el rumbo resulte mayor que el de hacerlo.

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