Deuda: ¿Luis Caputo no sale porque no quiere o porque no puede?
Los mercados voluntarios de deuda internacionales continuaron abiertos el mes pasado, y en particular para países de economías emergentes. Pero las nuevas condiciones del mercado pueden complicar el futuro accionar del equipo del "Toto" en cuanto a potenciales colocaciones.

Los mercados voluntarios de deuda internacionales continuaron abiertos el mes pasado, y en particular para países de economías emergentes. Pero las nuevas condiciones del mercado pueden complicar el futuro accionar del equipo del "Toto" en cuanto a potenciales colocaciones.
Deuda: desde el Ministerio de Economía analizan todas las posibilidades de cara a 2027.
El dilatado retorno de Argentina a los mercados de deuda globales sigue siendo foco de debate no solo a nivel profesional sino académico, y por lo performance que muestran los países de mercados emergentes la razón no sería porque el acceso esté vedado o se haya desplomado.
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Ocurre que los datos de junio pasado confirman que el panorama general del acceso al mercado de deuda fue positivo. Los operadores de bonos emergentes destacan que los mercados primarios de los mercados emergentes permanecieron abiertos el mes pasado. Así la oferta de junio se situó cerca de los 20.000 millones de dólares, por encima de su promedio estacional reciente, mientras que la emisión neta ya superaba los 100.000 millones de dólares en lo que va del año.
De acuerdo al relato de bancos y fondos de inversión globales, en junio hubo importantes operaciones internacionales de bonos de México y China, junto con emisiones de Letonia y Baréin, lo que confirma que el acceso al mercado se mantuvo disponible en todas las regiones. Por lo tanto, junio no supuso una interrupción en la financiación de la deuda soberana. Es más, los inversores globales seguían dispuestos a aumentar su exposición a la deuda cuando el "carry trade", la calidad crediticia y la resiliencia externa lucían adecuadas. De esta manera, la reapertura de la deuda se mantuvo intacta, aunque se volvió más selectiva.
Se ve entonces que el apetito de los inversores internacionales por deuda emergente se mantuvo firme, y prueba de ello es que, según datos del IIF, la emisión soberana alcanzó cerca de 170.000 millones de dólares en el primer semestre, siendo el mejor primer semestre de los últimos años. Otras fuentes de registros del IIF muestran que los flujos del primer semestre hacia bonos emergentes sumaron casi 180.000 millones de dólares, por encima de los menos de 142.000 millones del año pasado.


A nivel regional, Latinoamérica se mantuvo relativamente resiliente. En junio los flujos hacia la deuda emergente crecieron a más de 5.000 millones de dólares. Según los "traders" de bonos emergentes la región continúa beneficiándose de una combinación más favorable de "carry trade", exposición a materias primas y familiaridad de los inversores con escenarios de altas tasas de interés reales. Sin embargo, advierten que esto no la exime de la reducción general del riesgo en los mercados emergentes.
Lo que se observa es que, a nivel de renta fija, los mercados emergentes siguen ofreciendo rentabilidades en un momento en que muchos inversores mantienen una baja asignación a esta clase de activos. Se observa que el crédito en divisas fuertes se ha visto respaldado por los ingresos por cupones y el acceso continuo al mercado, mientras que los mercados locales siguen atrayendo demanda donde las tasas de interés reales son altas y la credibilidad de las políticas se mantiene intacta. Está claro que los inversores siguen dispuestos a prestar a los mercados emergentes, pero están menos dispuestos a asumir riesgos en otros activos en general.
La visión de los inversores globales es que el riesgo gira en torno del contexto de liquidez, en términos que se vuelva menos favorable justo cuando la volatilidad del petróleo esté regresando. Claro que los datos de junio son anteriores al nuevo repunte de los precios de la energía a principios de julio, que impulsó al alza los precios del crudo y volvió a poner en el foco de atención el riesgo de interrupción del suministro. Esto es relevante porque para los mercados emergentes, el canal del petróleo y el canal de liquidez del dólar pueden reforzarse mutuamente: un petróleo más caro aumenta la carga inflacionaria y de balanza de pagos para los importadores, mientras que una Reserva Federal (Fed), ahora bajo la era Warsh, con una postura más restrictiva eleva el umbral de riesgo para la "duration", el tipo de cambio y la renta variable en los mercados emergentes.
Si bien esto no detiene automáticamente los flujos de los mercados emergentes, lo que hace es que el "carry trade" sea menos indulgente. Así los países con tasas de interés reales altas, marcos inflacionarios creíbles y sólidas reservas pueden seguir atrayendo capital, mientras que los países con saldos externos más débiles, mayor riesgo de inflación importada o anclas políticas menos creíbles se enfrentarán a una prima de riesgo más alta.
Los expertos destacan que la reapertura de la deuda puede continuar, pero es probable que se vuelva más selectiva. Seguramente, el equipo económico liderado por Luis Caputo habrá tomado nota, sobre todo con miras al 2027 "electoral". A veces, querer, no es poder.
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