Combustibles: Tucumán cae más que el doble que el promedio nacional y enciende una señal de alerta para la actividad
Las ventas de naftas y gasoil se desplomaron 22,4% interanual en julio en la provincia, frente a una baja nacional del 6,4%. El retroceso fue particularmente fuerte en el gasoil común, un indicador sensible para el transporte, la producción y la logística.

La venta de combustibles volvió a mostrar en julio una señal de enfriamiento de la economía y Tucumán quedó entre las provincias más afectadas. Según un informe de Politikon Chaco, basado en datos de la Secretaría de Energía de la Nación, la comercialización de naftas y gasoil cayó 22,4% interanual en la provincia, muy por encima del retroceso nacional del 6,4%. En total, se vendieron 31.844 metros cúbicos.
La caída alcanzó a los dos principales segmentos. Las ventas de naftas retrocedieron 21,2%, mientras que las de gasoil bajaron 23,9%. Dentro de las naftas, la súper tuvo una caída del 23,9%, el peor registro del país para ese producto, mientras que la premium retrocedió 8,2%. El dato refleja una retracción del consumo de los hogares y una menor capacidad de gasto vinculada, entre otros factores, con la movilidad cotidiana.
Pero la señal más sensible para el entramado productivo aparece en el gasoil. El segmento común registró una caída del 30,9% interanual, también la peor performance entre las provincias relevadas. Por su vinculación con el transporte de cargas, la maquinaria, la producción agroindustrial y la logística, el comportamiento de este combustible funciona como un indicador relevante del nivel de actividad de la economía real.
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La tendencia no se limita a julio. Entre enero y julio, las ventas nacionales de combustibles alcanzaron 9,58 millones de metros cúbicos, el menor volumen para ese período desde 2021, con una baja acumulada del 2,1%. En Tucumán, en tanto, se comercializaron 246.081 metros cúbicos, con una caída del 4,9% interanual, más del doble que el promedio nacional.
El dato adquiere particular importancia para una provincia donde el agro, la industria y las economías regionales dependen de una intensa circulación de insumos y mercaderías. Una menor demanda de gasoil puede ser consecuencia de una actividad más débil, pero también puede profundizarla si productores, empresas y transportistas reducen movimientos ante un escenario de menor rentabilidad o demanda.
La magnitud del retroceso tucumano vuelve a poner el foco sobre el impacto territorial del enfriamiento económico. Mientras a nivel nacional la venta de combustibles acumula seis meses consecutivos de caída y en julio registró su peor descenso desde noviembre de 2024, Tucumán muestra una contracción considerablemente mayor que la media del país.
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Para el gobierno de Osvaldo Jaldo, el indicador suma una señal de alerta sobre el desafío de sostener la actividad, el empleo y el movimiento de las cadenas productivas en un contexto nacional contractivo. La provincia no define variables como los ingresos, los precios de los combustibles o las condiciones macroeconómicas, pero sí debe administrar sus efectos sobre el entramado productivo local.
Más que un dato de los surtidores, la evolución de las ventas de combustibles funciona como un termómetro de la actividad. Y en julio, el termómetro tucumano marcó una caída más de tres veces superior a la nacional, con un golpe particularmente fuerte sobre el gasoil, uno de los insumos más sensibles para la producción y la logística.
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