Claudio Loser: "La demora de las inversiones tiene un costo y puede poner a prueba la paciencia de la sociedad"
El ex director del FMI dialogó con EL LIBERAL sobre la situación económica actual.
El ex director del FMI dialogó con EL LIBERAL sobre la situación económica actual.
Por Jose Aranda
Claudio Loser: "La demora de las inversiones tiene un costo y puede poner a prueba la paciencia de la sociedad" Claudio Loser: "La demora de las inversiones tiene un costo y puede poner a prueba la paciencia de la sociedad"
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El exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI), Claudio Loser, considera que el programa financiero presentado esta semana por el ministro de Economía, Luis Caputo, representa un avance en términos de previsibilidad y disciplina fiscal, dos aspectos que, a su juicio, son valorados tanto por los organismos internacionales como por los mercados.
Aunque advierte que todavía persisten desafíos para recuperar plenamente el acceso al financiamiento internacional y atraer inversiones de largo plazo, sostiene que el rumbo económico podría traducirse en mejoras para los salarios y el empleo si logra consolidarse en el tiempo.
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En diálogo con este diario, también analizó el nivel del dólar, el riesgo país, el impacto del modelo económico sobre la producción y las razones por las que aún no despegan las inversiones.
_¿Qué opinión tiene del programa financiero presentado esta semana por el ministro Luis Caputo?
—Desde el punto de vista de la disciplina y la previsión financieras, el plan presentado por el ministro es encomiable. Ciertamente es bienvenido tanto por el FMI como por los mercados internacionales. Por supuesto, no existe certidumbre acerca de la disponibilidad de capitales privados en el futuro, pero el detalle de las obligaciones a refinanciar y de las posibles fuentes de financiamiento muestra un mayor ordenamiento, algo que no ha sido común en la Argentina.
_El riesgo país siguió bajando hasta acercarse a los 400 puntos. ¿Es el momento de volver a tomar deuda en los mercados?
—No existe un número mágico para el riesgo país, aunque es un buen indicador. Argentina todavía está lejos de recuperar el grado de inversión y, por lo tanto, solo tiene acceso a fuentes de financiamiento más especulativas.
Eso limita los montos disponibles, aunque igualmente abre la puerta a los mercados. Lo más probable es que las autoridades esperen un poco más para consolidar su posición antes de emitir deuda.
_¿Cómo observa el tipo de cambio en torno a los $1.500? ¿Puede convertirse en un nuevo punto de equilibrio?
—El dólar se fortaleció en los mercados internacionales y eso también impactó en la Argentina. Pero el nivel actual debe entenderse como una nueva referencia y no necesariamente como un valor permanente. La inflación argentina sigue siendo significativamente superior a la internacional, por lo que el tipo de cambio continuará ajustándose en función de esa realidad.
_Existen críticas respecto de que el crecimiento no llega a toda la economía y que solo beneficia a determinados sectores. ¿Es una situación transitoria o forma parte del funcionamiento del modelo?
—Hay muchos ejemplos en el mundo de países que progresaron apoyándose en sus actividades más competitivas.
Australia es un caso claro: abrió su economía y se convirtió en una potencia exportadora de minerales. Es posible que una parte de la industria, especialmente aquella que es ineficiente y termina funcionando como un impuesto para el resto del país, enfrente dificultades.
Sin embargo, los beneficios terminan extendiéndose hacia los sectores industriales y de servicios que sí son eficientes.
¿Los salarios podrán recuperar poder adquisitivo? ¿Qué puede ocurrir con el empleo?
—Es esperable que los salarios crezcan por encima de la inflación a medida que aumente la inversión y la economía continúe modernizándose y abriéndose. En cambio, no puede esperarse una expansión sostenible del empleo basada en el gasto público. Ese tipo de creación de puestos de trabajo suele ser de corto plazo y nunca ha sido una solución duradera.
Pese a la estabilidad fiscal y las reformas impulsadas por el Gobierno, todavía no llegan inversiones capaces de generar empleo masivo. ¿Por qué?
—La historia argentina pesa mucho. Tanto los inversores extranjeros como los propios empresarios locales quieren comprobar que los cambios tengan carácter permanente antes de comprometer capitales importantes. Sin embargo, si la estabilidad macroeconómica se mantiene, sorprendería que las inversiones no aumenten. Lamentablemente, esa demora tiene un costo en el corto plazo y puede poner a prueba la paciencia de la sociedad antes de que los resultados se materialicen.
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