Bank of America alerta sobre nuevos riesgos para los mercados
Bank of America alerta sobre nuevas caídas bursátiles y revela los riesgos que podrían sacudir los mercados financieros en 2027.

Los estrategas de Bank of America (BofA) mantienen una posición de cautela frente a los activos de riesgo hasta mediados de noviembre. El equipo considera que las acciones, los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. y el dólar podrían seguir bajando antes de que los mercados encuentren un punto de estabilización.
Los analistas, liderados por Michael Hartnett, prevén que el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años se acerque al 5%, mientras que el índice del dólar podría caer por debajo de 100 puntos.
Según los estrategas, esta tendencia continuará hasta que se cumplan 3 condiciones: que el mercado incorpore por completo una victoria demócrata en las elecciones legislativas de mitad de mandato, que el Banco Central Europeo y el Gobierno francés detengan la caída de los bonos de Francia y que se produzca una reducción de la inversión de capital en inteligencia artificial (IA) o un anuncio extraordinario de emisión de acciones que marque un punto máximo en los diferenciales de deuda de las grandes empresas de computación en la nube.
Los estrategas de Bank of America consideran que una victoria demócrata en las elecciones legislativas de mitad de mandato sería negativa para los beneficios empresariales.
A su juicio, este resultado podría poner fin al entorno de menores impuestos y regulaciones más flexibles. Además, reduciría la capacidad de Donald Trump para dirigir capital hacia la competencia entre EE. UU. y China por el liderazgo en inteligencia artificial.
La plataforma Polymarket sitúa actualmente en 68% la probabilidad de que los demócratas obtengan una victoria amplia en esos comicios.
Sin embargo, los analistas también identifican posibles acontecimientos que podrían favorecer a los mercados. Entre ellos destacan acuerdos de paz impulsados por EE. UU. relacionados con Rusia, Ucrania o Irán, que podrían reducir el precio del petróleo entre 10 y 20 dólares por barril.
Uno de los principales riesgos a corto plazo es un aumento de los diferenciales de los bonos emitidos por las grandes empresas de computación en la nube, conocidas como hiperescaladores.
Si estos diferenciales superan los 200 puntos básicos, algunos inversores podrían verse obligados a reducir sus posiciones de riesgo. Esta situación podría agravarse por los temores relacionados con el crédito del sistema financiero no bancario, también conocido como banca en la sombra.
El equipo de Bank of America considera que las tensiones crediticias podrían afectar las decisiones de inversión de las grandes tecnológicas, especialmente en los proyectos vinculados con la inteligencia artificial.
De cara a 2027, los estrategas identifican 3 posibles escenarios para las bolsas: una burbuja de inteligencia artificial, una expansión más amplia de las ganancias bursátiles y una fuerte caída económica impulsada por la deflación.
El equipo considera que los inversores tienen demasiada confianza en los 2 primeros escenarios y que, por el contrario, están subestimando la posibilidad de un aterrizaje económico brusco.
La encuesta de gestores de fondos de Bank of America correspondiente a octubre refleja estas expectativas. El 50% de los participantes anticipa que la economía evitará una desaceleración significativa, mientras que el 40% espera un aterrizaje suave y el 6% prevé un aterrizaje brusco.
La posibilidad de una burbuja tecnológica se apoya en las similitudes entre el desarrollo de la inteligencia artificial y la expansión ferroviaria del siglo XIX.
Los estrategas también destacan el respaldo sin precedentes que el Gobierno estadounidense podría ofrecer al sector de la IA. Esta combinación podría impulsar las valoraciones de las empresas y aumentar el riesgo de excesos en el mercado.
Un segundo escenario contempla que las ganancias bursátiles se extiendan a más sectores, en lugar de concentrarse en un grupo reducido de grandes empresas tecnológicas.
Esta perspectiva se basa en las previsiones de consenso, que anticipan una caída de 40 puntos básicos en los rendimientos de los bonos del Tesoro y un crecimiento del 15% en los beneficios empresariales del índice S&P 500.
Si estas condiciones se cumplen, otros sectores podrían beneficiarse de un entorno financiero más favorable.
El tercer escenario contempla una caída importante de los mercados, tomando como referencia la historia de los ferrocarriles. Durante su auge, este sector experimentó 3 retrocesos de entre el 30% y el 50%.
Los analistas también advierten que un endurecimiento de las condiciones crediticias podría obligar a las grandes empresas de computación en la nube a recortar sus inversiones.
Las previsiones actuales sitúan el gasto de capital de estos gigantes tecnológicos en 1.2 billones de dólares para 2027. Una reducción de esa magnitud podría afectar las expectativas de crecimiento de todo el sector.
Por ello, los estrategas anticipan posibles revisiones a la baja de las proyecciones para 2027, que actualmente contemplan un crecimiento del 5% del PIB nominal de EE. UU. y un aumento del 43% en los beneficios del sector tecnológico mundial.
El indicador Bull & Bear de Bank of America descendió de 7.4 a 7.2 puntos. A pesar de la caída, permanece en territorio neutral, después de registrar lecturas de optimismo extremo durante todo el verano.
Los estrategas consideran que la próxima gran oportunidad para entrar en activos de riesgo llegará cuando los responsables de las políticas económicas se vean obligados a flexibilizar las condiciones financieras y el temor de los inversores resulte más evidente.
Este cambio podría crear mejores puntos de entrada para quienes buscan aprovechar las caídas de los mercados.
En cuanto a su estrategia de mercado, los analistas de Bank of America señalaron que están aumentando su exposición a inversiones que podrían beneficiarse de una caída de los rendimientos de los bonos.
Entre sus preferencias figuran las empresas de pequeña capitalización, los fondos de inversión inmobiliaria (REIT), las compañías de servicios públicos y las empresas de consumo discrecional.
El equipo destacó las fuertes salidas de capital registradas esta semana en los fondos de servicios públicos y consumo discrecional, un movimiento que interpreta como una señal de capitulación de los inversores.
Los flujos de inversión recientes muestran que los fondos de acciones recibieron 55,600 millones de dólares durante la semana finalizada el 21 de octubre.
Los fondos del mercado monetario captaron 28,800 millones de dólares, mientras que los fondos de bonos recibieron 12,100 millones de dólares. Los fondos de oro sumaron entradas por 2,600 millones de dólares y los fondos de criptomonedas captaron 200 millones de dólares.
Los mercados emergentes encabezaron las entradas en renta variable, con 33,500 millones de dólares. Este resultado representó la cuarta semana consecutiva de entradas de capital.
Las acciones chinas recibieron 17,000 millones de dólares y las surcoreanas, 5,800 millones de dólares. En ambos casos, las entradas fueron las mayores desde julio.
Por su parte, los fondos tecnológicos captaron 18,800 millones de dólares, también su mayor entrada desde julio.
En contraste con el comportamiento positivo de otros sectores, los fondos de consumo perdieron 2,100 millones de dólares. Esta salida fue la mayor desde febrero de 2014 y la segunda más elevada de toda su historia.
Los fondos de servicios públicos registraron salidas por 1,600 millones de dólares, su mayor pérdida desde marzo de 2015 y la segunda más grande de la que se tiene registro.
Los fondos del sector energético, por el contrario, recibieron 1,100 millones de dólares, su mayor entrada desde abril.
Las acciones estadounidenses registraron su tercera semana consecutiva de entradas, con 6,700 millones de dólares.
Japón también prolongó su tendencia positiva y recibió 6,000 millones de dólares en su segunda semana consecutiva de entradas.
Europa mostró un comportamiento diferente. Los fondos de renta variable de la región registraron salidas por 1,000 millones de dólares, lo que representó su segunda semana consecutiva de retiros.
En el mercado de renta fija, los bonos del Tesoro estadounidense captaron 5,400 millones de dólares, con lo que sumaron 17 semanas consecutivas de entradas.
La deuda de los mercados emergentes recibió 4,000 millones de dólares, su duodécima semana consecutiva de entradas.
Los bonos con grado de inversión registraron entradas por 1,500 millones de dólares, su quinta semana consecutiva de ganancias. Los préstamos bancarios también captaron 1,500 millones de dólares, acumulando 7 semanas consecutivas de entradas.
En cambio, los bonos de alto rendimiento experimentaron salidas por 500 millones de dólares, su cuarta semana consecutiva de retiros.
Estos movimientos reflejan un mercado en el que los inversores continúan buscando oportunidades, aunque persisten las preocupaciones sobre las valoraciones tecnológicas, el endeudamiento y la evolución de las condiciones financieras.
El banco mantiene una postura de cautela extrema, previendo caídas adicionales en acciones, el dólar y los rendimientos de los bonos. La estabilización dependerá de la resolución de la incertidumbre electoral en EE. UU., la crisis de deuda en Francia y el ajuste del gasto en inteligencia artificial.
El principal peligro es el aumento de los diferenciales de crédito en los bonos emitidos por los hiperescaladores de nube. Si estos superan los 200 puntos básicos, se podría desencadenar una venta masiva forzada de activos de riesgo y una reducción drástica de las inversiones en infraestructura de IA.
Bank of America identifica tres posibilidades: la formación de una burbuja tecnológica masiva, una expansión de las ganancias hacia sectores rezagados o un desplome deflacionario. Los estrategas advierten que el mercado está subestimando la probabilidad de este último escenario de aterrizaje económico brusco.
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