Alerta mercados: Japón vendió casi u$s90.000 millones en bonos de EEUU para sostener al yen, ¿hasta dónde podrá intervenir?

Es lo que ya le habría costado a Tokio sostener el valor de su moneda frente al dólar. Por lo pronto, en Washington no creen que Japón se atreva a vender más Treasuries, sobre todo de largo plazo, ante las advertencias de Scott Bessent.

Por Jorge Herrera6 min de lectura
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Alerta mercados: Japón vendió casi u$s90.000 millones en bonos de EEUU para sostener al yen, ¿hasta dónde podrá intervenir?
Alerta mercados: Japón vendió casi u$s90.000 millones en bonos de EEUU para sostener al yen, ¿hasta dónde podrá intervenir?

Es lo que ya le habría costado a Tokio sostener el valor de su moneda frente al dólar. Por lo pronto, en Washington no creen que Japón se atreva a vender más Treasuries, sobre todo de largo plazo, ante las advertencias de Scott Bessent.

El yen probablemente seguirá siendo vulnerable sin una política monetaria más restrictiva por parte del Banco de Japón, dicen analistas.

Tras la intervención récord que el Tesoro de EEUU y el Ministerio de Finanzas de Japón realizaron entre fines de julio y comienzos del mes pasado para apuntalar al yen -cuyo efecto duró apenas unas semanas y obligó a Scott Bessent a volver a intervenir-, a los inversores solo les inquietaba saber si Tokio había vendido bonos del Tesoro de EEUU (Treasuries) en esas operaciones y, de ser así, cuántos.

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Ahora, con los datos oficiales en mano, ambas preguntas tienen respuesta: sí vendió y en gran cantidad. Cabe destacar que fue la primera intervención coordinada entre ambos países desde 1998 para sostener la divisa japonesa.

De acuerdo con los datos de reservas del Ministerio de Finanzas recientemente publicados, las tenencias de valores extranjeros de Tokio disminuyeron en u$s87.800 millones a finales de agosto respecto del mes anterior. Esta caída fue similar a la magnitud de la reciente intervención de Japón para respaldar al yen.

Vale recordar que, antes de la última publicación de los datos de reservas, el ministerio nipón ya había confirmado que las autoridades gastaron el equivalente a u$s98.600 millones el mes pasado y que parte de la operación se llevó a cabo conjuntamente con Washington.

Un vocero del ministerio afirmó que la intervención fue un factor determinante en la caída de las reservas de divisas, pero no confirmó la venta de Treasuries. Lo que ocurre es que otra intervención financiada mediante la venta de esos títulos podría incomodar al secretario del Tesoro de EEUU, ya que reflejaría que Tokio sigue dispuesto a recurrir a esta vía.

Esto cobra relevancia porque los funcionarios estadounidenses, con Bessent a la cabeza, se han mostrado cada vez más preocupados por la estabilidad del mercado de bonos del Tesoro de EEUU, especialmente de cara a las elecciones de mitad de mandato.

En el mercado financiero japonés, los operadores especulaban con que Japón podría haber utilizado tanto valores extranjeros como depósitos, pero consideraban que lo más probable era que hubiera vendido Treasuries. Los datos no proporcionan un desglose detallado de las tenencias de valores ni de sus vencimientos, aunque los operadores estiman que aproximadamente el 70% de las reservas de divisas de Japón está invertido en Treasuries.

Lo que está claro es que, si bien Japón aún tiene margen de maniobra para intervenir, dada la cantidad de valores que posee, a la luz de los recientes comentarios de Bessent, si continúa vendiendo Treasuries para financiar nuevas intervenciones podría generar presión por parte de Washington. Esto dificultaría la actuación del Ministerio de Finanzas y del Banco de Japón (BoJ).

Desde el mercado sugieren que las ventas de Treasuries probablemente se concentraron en los vencimientos de corto plazo, lo que limitó su impacto sobre los rendimientos de largo plazo y el potencial de irritación en Washington.

Los estrategas del mercado de divisas y de Treasuries entienden que las ventas japonesas de bonos del Tesoro de EEUU se concentraron en plazos de cinco años o menos. Por su liquidez, son los más fáciles de vender y constituyen el hábitat preferido de los gestores de reservas extranjeras en el corto plazo. De ser así, esto no enfadaría tanto al secretario Bessent, ya que su atención está puesta principalmente en los rendimientos de largo plazo.

Mientras tanto, los inversores reajustan sus expectativas y posiciones en materia de tasas de interés. El yen se fortaleció desde alrededor de 160,39 unidades por dólar hasta 155,30 al cierre de la semana pasada y hoy continúa apreciándose, hasta niveles cercanos a 154,50.

El movimiento se produce en medio de sospechas de que el Fondo de Inversión de Pensiones del Gobierno de Japón podría aumentar sus asignaciones a activos nacionales.

Esto sugiere que, por el momento, no habrá nuevas intervenciones, especialmente si se considera que se espera que el BoJ asuma la mayor parte del trabajo a partir de ahora.

Tras el pedido de Bessent de aumentar las tasas de interés japonesas, formulado la semana pasada en Carolina del Norte, y las recientes señales de los funcionarios del BoJ, los mercados ya descuentan por completo una suba de tasas en Japón este mes.

Según el informe oficial, las reservas de divisas de Japón disminuyeron en u$s94.600 millones, hasta ubicarse en u$s995.000 millones a fines de agosto, cifra que todavía demuestra su capacidad de intervención. Mientras tanto, los depósitos en divisas, otra posible fuente de fondos para estas operaciones, disminuyeron en u$s6.900 millones.

Ahora bien, vale recordar que Japón, además de vender valores y recurrir a depósitos en moneda extranjera, también puede utilizar el Mecanismo de Recompra para Autoridades Monetarias Extranjeras e Internacionales (FIMA) en futuras intervenciones, como sugirió la ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, tras la operación conjunta con EEUU.

Este mecanismo, implementado durante la pandemia, permite a Japón acceder a hasta u$s60.000 millones diarios sin vender Treasuries, lo que limita el impacto sobre los rendimientos estadounidenses y amplía su margen potencial de intervención.

Por el momento, no hay constancia de que Japón haya utilizado el FIMA. Quizás los comentarios sobre este mecanismo sean más una señal de que el país todavía dispone de amplios recursos para financiar intervenciones que una indicación de que realmente planea utilizarlo.

Con respecto al repunte del yen, al parecer no se habría debido a una mayor intervención del Ministerio de Finanzas en el mercado de divisas. En consecuencia, podría debilitar la estrategia de carry trade con mayor contundencia que una intervención gubernamental. Para que el mercado acepte que es necesario reevaluar el estatus del yen como moneda de financiamiento, el BoJ tendrá que llevar adelante un cambio de política hacia una postura más restrictiva. Además, el Gobierno deberá brindar mayores garantías sobre la estabilidad fiscal de Japón.

Por otro lado, el informe de la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) de EEUU sobre la posición neta de los especuladores en divisas mostró que las posiciones cortas netas en yenes aumentaron por tercera semana consecutiva, aunque se mantienen muy por debajo de los niveles previos a la intervención de julio.

La semana pasada, el yen se fortaleció en el mercado de contado sin el apoyo de una intervención, en parte debido a la especulación sobre una suba de tasas de interés por parte del BoJ en septiembre.

De ahí que los analistas consideren que el yen probablemente seguirá siendo vulnerable sin una política monetaria más restrictiva por parte del Banco de Japón. Veremos.

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