La carne entraría en una etapa de estabilidad hasta la primavera
Desde la industria frigorífica anticipan que, tras las fuertes subas del primer trimestre y una posterior corrección, no deberían registrarse saltos bruscos en los precios de la hacienda y la carne en los próximos meses.

El precio de la hacienda y de la carne bovina fue uno de los temas centrales de la agenda ganadera durante el primer semestre del año. Las fuertes subas registradas en los primeros meses generaron un mejor escenario para la actividad, pero también impactaron de lleno sobre consumidores con menor poder adquisitivo.
En ese contexto, desde la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas anticipan un período de mayor tranquilidad para el corto plazo. Su presidente, Daniel Urcía, sostuvo que hasta la primavera podría observarse una “meseta de estabilidad” en los valores.
La explicación está vinculada a distintos factores de oferta. Según el análisis del sector, la faena cayó alrededor de un 10% en el primer semestre respecto del año anterior, pero esa baja también puede leerse como una señal productiva positiva: hay más retención de hembras para futuras madres y los novillos permanecen más tiempo en engorde.
Ese proceso permitió mejorar el peso promedio de los animales enviados a faena. De acuerdo con Urcía, se pasó de unos 226 kilos por animal a casi 240 kilos en el último mes, lo que marca un avance en eficiencia productiva.
La menor faena tuvo impacto sobre la disponibilidad de carne y también sobre el consumo interno, que se ubicó casi 10% por debajo. Sin embargo, desde la industria entienden que el mercado no atraviesa un boom exportador que explique por sí solo la caída del consumo.


En materia de precios, el sector observa que el pico se dio entre febrero y marzo. Luego, la carne registró una baja de entre 10% y 15%, mientras que en junio algunos cortes incluso volvieron a descender. El promedio general del mes quedó apenas 0,5% por encima de mayo.
Para los frigoríficos, el buen nivel de encierre en los corrales y la relación favorable entre el precio del maíz y el ganado ayudan a proyectar una oferta más ordenada para los próximos meses.
Por eso, la expectativa es que la carne no tenga movimientos abruptos hasta la primavera, sino ajustes más alineados con el resto de la economía. El sector mira ahora con atención el financiamiento, la exportación y posibles señales oficiales para completar la quita de retenciones al novillo.

