El maíz se recalienta: la cosecha demorada tensa la cadena y sostiene los precios
Las lluvias frenaron el avance de la recolección y limitaron el ingreso de mercadería a los puertos. En un momento del año en el que normalmente la cosecha presiona los valores a la baja, la falta de fluidez en la oferta mantiene firme al mercado.

El mercado del maíz atraviesa una situación inusual para esta época del año. Aunque la campaña apunta a cerrar con volúmenes históricos de producción, la mercadería no aparece con la velocidad esperada y eso empieza a tensionar a toda la cadena comercial y logística.
Según un análisis publicado por Infocampo, las lluvias complicaron las tareas de recolección y la cosecha alcanzaba apenas el 67% del área sembrada. Ese avance se ubica más de 15 puntos por debajo de la campaña anterior y más de 5 puntos por detrás del promedio. En el NOA, el NEA y el centro-sur bonaerense todavía queda más de la mitad del área por levantar.
La demora en la cosecha impacta directamente sobre el ingreso de camiones a los puertos, que no termina de tomar ritmo. En julio ingresaron algo menos de 3,5 millones de toneladas de maíz a las terminales, una cifra importante, pero inferior a lo que se esperaba para una campaña que podría cerrar con máximos históricos.
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El freno en la llegada de mercadería también se siente en los embarques. Después de un arranque comercial muy fuerte, con casi 14 millones de toneladas exportadas entre marzo y mayo, junio mostró una desaceleración y julio cerraría con números por debajo de otros años de alto movimiento.
Ese cuello de botella explica por qué el precio disponible del maíz se “calentó” en pleno julio, un mes que habitualmente suele ser bajista por la presión de la cosecha. En lugar de una oferta abundante empujando los valores hacia abajo, el mercado encontró menos fluidez y mayor tensión.
Hacia adelante, el escenario seguirá condicionado por el clima y por un programa de exportaciones exigente. El line-up de buques marca 2,4 millones de toneladas para los próximos 15 a 20 días, un volumen elevado para esta altura del año.
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Aunque el volumen productivo está prácticamente asegurado, todavía resta medir el impacto de la chicharrita en los cultivos del norte. El desafío será lograr cerrar un programa exportador de más de 40 millones de toneladas, una meta histórica para el sector y un factor que seguirá poniendo presión sobre la cadena maicera.


