El atraso en la cosecha de maíz ya pasa factura: fuertes vientos dejaron lotes enteros volcados
Ráfagas de hasta 100 km/h afectaron principalmente al centro y sur de Córdoba, donde numerosos maíces tardíos todavía permanecían sin levantar. A nivel nacional, uno de cada cuatro lotes sigue pendiente de cosecha.

La histórica demora en la cosecha de maíz comenzó a mostrar una de sus consecuencias más graves. Las tormentas que atravesaron durante las últimas horas la región central del país dejaron fuertes ráfagas de viento y numerosos lotes de maíz tardío volcados, con pérdidas que preocupan a productores y técnicos.
El fenómeno golpeó especialmente al centro y sur de Córdoba, la principal provincia productora del cereal. En algunas zonas se registraron ráfagas cercanas a los 100 kilómetros por hora, suficientes para derribar plantas que todavía permanecían en pie a la espera de las cosechadoras.
Entre las localidades donde se reportaron daños aparecen Capilla de los Remedios, Toledo, Tancacha y Pilar.
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La humedad frenó las cosechadoras
El problema de fondo es el fuerte atraso que arrastra la recolección.
Las persistentes condiciones de elevada humedad impidieron que numerosos productores pudieran ingresar a los lotes durante julio. Como resultado, el maíz permaneció durante más tiempo expuesto a vientos, lluvias y otros eventos climáticos.
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En la zona núcleo todavía falta cosechar cerca del 47% del maíz tardío, equivalente a unas 150.000 hectáreas. La Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que, en este momento, el cereal pendiente de recolección constituye uno de los principales riesgos productivos de la región.
La preocupación no se limita al vuelco de plantas. La humedad persistente también aumenta las posibilidades de deterioro del grano y brotado, un problema que ya comenzó a observarse en algunos lotes de sorgo.
Uno de cada cuatro lotes sigue sin cosechar en el país
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El atraso se extiende mucho más allá de Córdoba.
Según el Panorama Agrícola Semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha nacional alcanza apenas el 73,7% del área apta. Esto significa que todavía resta levantar aproximadamente uno de cada cuatro lotes del país.
A esta altura del año, en condiciones normales, el avance suele acercarse al 90%.
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La recolección presenta una demora de 15,6 puntos porcentuales en comparación con la campaña anterior y de 11,5 puntos frente al promedio de los últimos diez ciclos. El exceso de humedad continúa retrasando el secado del grano y dificulta el ingreso de las máquinas en distintas regiones.
La situación también venía generando tensiones comerciales: semanas atrás, la demora en el ingreso de mercadería a los puertos había comenzado a sostener los precios del maíz en un momento del año en el que tradicionalmente existe una mayor oferta.
Los rindes, por ahora, siguen respondiendo
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La contracara positiva aparece en los campos donde finalmente se consigue avanzar.
El rendimiento medio nacional se ubica actualmente en torno a los 79,1 quintales por hectárea, en línea con las expectativas previas. Gracias a esos resultados, la Bolsa de Cereales mantiene una estimación de producción cercana a los 64 millones de toneladas.
Pero el tiempo empieza a jugar en contra. Cada jornada adicional con maíz maduro todavía en pie aumenta la exposición a tormentas, vientos y problemas de calidad.
Las fuertes ráfagas de esta semana funcionaron como una advertencia concreta: la demora dejó de ser solamente un problema operativo y ya comenzó a transformarse en pérdidas directas dentro de los lotes.

